Willian Rodríguez – mareazul2010@gmail.com

Desde Puerto La Cruz.- Debo calificar de valiente la posición que asumieron cuatro de los 11 concejales que conforman la Cámara Municipal de Bolívar ante un hecho que a todas luce como un guiso descomunal relacionado con la compra de una planta de asfalto por parte de la alcaldesa Inés Sifontes. ¡Cuánta falta le hace al maltrecho proceso posiciones como esta! Denunciaron sin titubeos la corrupción, ese cáncer que ha carcomido valores fundamentales como la ética y la honestidad de muchos que bajan la cabeza y guardan silencio cómplice ante tantas tropelías contra el erario público.

Los concejales Francisco Figueredo, Jhony Aguilera, Frank Aguilera y Carlos Rodríguez presentaron en la sesión ordinaria del pasado martes 23 de agosto, un informe donde desnudaron la grotesca operación mediante la cual una planta de asfalto de la empresa Tomoro C.A. fue vendida en Bs.F 500 mil a la empresa Asfaltos Orinoco y pasó, en apenas 10 meses, de costar BsF 500 mil a BsF 5 millones, precio por el cual la compra Inés Sifontes; de 500 millones a 5 millardos de los viejos, es decir que su costo se multiplicó diez veces, o sea 900% de incremento. Además de esto, lo dramático es que según el contrato, la planta debe producir un máximo de 180 toneladas cuando su capacidad máxima real es de 150 toneladas! Y por si lo del sobreprecio y la capacidad no son suficientes argumentos, la planta no está operativa y a la fecha no ha producido ni un metro cúbico, ni una sola carretilla de asfalto y, por si fuese poco, también hay problemas sobre la titularidad de las tierras. Todo indica que el descomunal guiso vino con estafa incluida.

Pese a la contundencia de los argumentos plasmados en el informe de los cuatro concejales, los siete restantes decidieron improbar el informe y nombrar una nueva comisión integrada por Alirio Rojas, Carmen Medina, José Granadino y Jhony Aguilera, que seguramente avalará la compra y propondrá a Inés Sifontes para el cargo de presidenta del Banco Central de Venezuela o ministra de Economía y candidata para un Nobel de Economía, al lograr revalorizar un bien en semejantes proporciones y en tan poco tiempo.

Los militantes honestos del Psuv deben sentirse avergonzados ante semejante descaro y caradurismo, en especial al caminar por las calles de la capital de Anzoátegui llenas de huecos y bañadas en aguas negras y putrefactas. ¿Cuántas escuelas y calles se hubiesen podido reparar con los 4.500 millones que se repartieron? ¿Cuántas necesidades de los barceloneses pudieron haberse atendido con esa inmensa cantidad de dinero que se embolsillaron estos vándalos?

El estado de indefensión en el cual nos encontramos todos los ciudadanos es verdaderamente dramático; en el país no pasa nada con Makled y sus terribles denuncias sobre un narcoestado, con la avioneta llena de drogas, con el tráfico de armas en las cárceles, con los helicópteros caídos sin ninguna explicación, con los 60 mil millones de dólares del Fonden de los que los venezolanos no sabemos nada de nada porque no rinden cuentas desde 2006, con la comida dañada de Pdval que aún hoy se sigue botando en vertederos de basura.

El país clama por la inmediata elección del Contralor General de la República para iniciar un proceso de adecentamiento de la administración pública, de remoción de la cantidad de contralores municipales y estadales que guardan silencio y complicidad ante el saqueo y la corrupción y que permita abrir investigaciones imparciales donde los responsables de estos hechos de tanta flagrancia no queden impunes. Ante la ausencia del poder moral se impone construir una fuerza moral. Contigo se puede.

Fuente: Diario El Tiempo.

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