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Correo del Caroní, con la dignidad intacta

El diario emblema de Guayana ha recibido embates por todos los flancos, pero sus trabajadores
no se presentan como víctimas. Siguen albergando la fe inquebrantable de volver a circular en algún momento cercano
y escuchar el rugido de la rotativa trepidante en la noche guayanesa

Por Alba Perdomo

Corría el año 1977 y en barco llegó por el Puerto de Palúa a Ciudad Guayana una imprenta Goss Community reluciente, enorme y pesada. Era una conmoción en el mundillo periodístico nacional  que un pequeño emprendimiento comunicacional, ubicado muy al sur del país, comprara una rotativa de última generación y con excelentes prestaciones, rememora Damián Prat, periodista guayanés, quien fue subdirector del medio.  Esa capacidad de visión habla de las intenciones de arraigarse en pleno corazón de Ciudad Guayana que esgrimía el abogado David Natera Febres, conocido como el doctor, por sus allegados. Así nacía Correo del Caroní, en una pequeña estructura vecinal de la comunidad de Villa Colombia.

Esa imprenta rugiente, cuya vibración estremecía los espacios de la sede del Correo del Caroní permitió a Natera construir una boyante empresa que se ganó el respeto de los guayacitanos, ya que no existía más periódico en la ciudad. Solamente había corresponsalía de los diarios El Expreso y El Bolivarense, así como de El Nacional y El Universal, resalta Prat.

Correo del Caroní fue el primer periódico en Venezuela en tener una máquina de fotos de United Press International, lo cual le permitía presentar imágenes por separación de colores, toda una novedad. Posteriormente tanto El Nacional como Panorama comprarían esa misma tecnología. También llamaba la atención el uso de una máquina de fotografía internacional por cable llamada Laser Photo AP, la cual imprimía imágenes de gran calidad.

Iván García Marrero, jefe de deportes desde hace 42 años, coincide con sus compañeros fundadores del diario en la avidez de Natera de mantenerse en sintonía con las mejoras tecnológicas para sus medios. “Cada vez que viajaba al extranjero traía alguna novedad y siempre adquiría dos de cada equipo, por si se dañaba alguno y no tenía como reponerlo aquí en Guayana” confirma William Urdaneta, quien lleva 29 años siendo parte de la familia Correo del Caroní y actualmente es el fotógrafo con más reconocimiento en el periódico.

Bolívar es un estado con larga tradición de periodismo impreso que tuvo en un tiempo 11 diarios distribuidos en la región. La Casa de las Ideas, como ha sido conocido Correo del Caroní, apalancó el establecimiento de un grupo comunicacional compuesto por dos diarios: El Pueblo de San Félix y Correo del Caroní en Puerto Ordaz, tres emisoras radiales: Alegre 101. 5 fm,  Pentagrama 107.3 fm y Radio Sur 700 am, la cual ya no existe, junto a  una televisora regional, TV Guayana. Natera posee una emisora en Ciudad Bolívar y otra en Puerto La Cruz,  Caribe 102.7 fm.

En su momento de mayor auge el diario llegó a tener más de 150 trabajadores y recibía un enorme flujo de publicidad emanada de la gobernación y las empresas básicas. Este particular momento económico permitió a Natera invertir en propiedades en el extranjero, de las cuales se ha ido desprendiendo para pagar nóminas, y todo lo relacionado a sus medios. El músculo financiero del periódico es el patrimonio de David Natera.

David Natera y su rotativa. Foto Cortesía William Urdaneta

En su momento de mayor auge el diario llegó a tener más de 150 trabajadores y recibía un enorme flujo de publicidad emanada de la gobernación y las empresas básicas. Este particular momento económico permitió a Natera invertir en propiedades en el extranjero, de las cuales se ha ido desprendiendo para pagar nóminas

La escuela de periodismo en Guayana

Nelly Rojas trabajaba en el periódico El Espacio de Bogotá en el año 1977 y fue contactada por Natera para venir a desempeñarse en Guayana como jefa de operadoras de la tecnología de fotocomposición Linotron 505. “Llegamos en un vuelo internacional, con todos nuestros papeles listos y en regla. En ese grupo venía Guillermo Marmolejo, quien trabajaba en El País de Cali en la separación de colores, en el departamento de fotomecánica. Con el pasar del tiempo, nos enamoramos y nos casamos. De fotocomposición pasé al departamento de tipistas, luego a la corrección y ahora llevo la página web. Al inicio todo fue muy artesanal, era un gran equipo, más de 100 personas, porque muchas labores se hacían manualmente”.

Nelly Rojas. Foto Cortesía William Urdaneta

Iván García explica que entró a trabajar antes de la publicación del primer número del diario. “Armamos la rotativa entre todos, aprieta un tornillo aquí, afloja otro allá. Eso fue con un gringo de  apellido Harris. Allí pasamos un buen tiempo. En los lapsos de espera, coincidió con el día nacional del periodista. El doctor manejaba varias fechas, pero se decidió por el 27 de junio. Somos una historia dentro de la historia. En ese momento en provincias solo había diarios emblema: El Impulso, Panorama, El Tiempo, Antorcha. En Ciudad Bolívar estaban El Expreso, El Luchador y el diario de la familia del doctor Natera, El Bolivarense. Pero aquí no existía ninguno y nosotros queríamos ese puesto. Se apuntó a la calidad y la tecnología de punta”.

El Correo nace con la ciudad, resalta con énfasis García. “La visión del doctor era tener el Correo como un emporio comunicacional, pero sin convertirse en un capo. Él lleva la tinta en la sangre. Este es un crecimiento más humano que profesional. Pasábamos más tiempo en el periódico que en nuestra casa. Fuimos un paradigma en el deporte. El primer medio en el oriente con un cuerpo completo y aparte dedicado al mundo deportivo. Ofrecíamos resultados de última hora, mejor que el mismo Meridiano. Nuestros periodistas viajaban al extranjero a cubrir eventos. Era un equipo de siete personas, hoy trabajo solo”.

Desde hace dos años que no se imprime Correo del Caroní. “Yo añoro el sonido de la rotativa. A veces se me salen las lágrimas al ver todo así de apagado. Una vez me encontré con un vecino que me dijo que lo que más extrañaba era el sonido de la alarma de la imprenta, que sonaba a partir de las dos de la mañana” cuenta García con cierta nostalgia en la voz.

“Esta ha sido una crisis gradual, muy bien planificada para debilitar los medios poco a poco. Correo ha confrontado cuatro guerras en su historia. Cuando nació El Guayanés, creado por un grupo político enfrentado a Natera. Luego al establecerse Nueva Prensa, porque su dueño tenía una obsesión contra el Doctor.  Posteriormente fundan Primicia y se llevan gran parte de los periodistas, lo cual creó una batalla interna entre ambos medios. La cuarta guerra es la política de acabar con los medios opuestos al régimen, mediante el control de divisas y la venta de papel a través de la corporación Maneiro” resalta el jefe de deportes y fundador del periódico.

Iván García Marrero. Foto Cortesía William Urdaneta

El gran debate sobre lo digital

El año en que empezaron los cambios físicos en el diario fue 2014, cuando se hicieron presentes las primeras restricciones con las divisas, la adquisición de papel e insumos como planchas y tinta, obligando al medio a reducir dos de sus cuatro cuerpos y bajar la paginación. Igualmente empezaron no circular los fines de semana.

El paso de estándar a tabloide se dio en 2015 con el fin de empezar el ahorro de las bobinas de papel. Ese mismo año se hace el anuncio formal de que serían un semanario a partir del mes de julio. Ya para fines de noviembre 2016 la suerte estaba echada y el diario no volvió a circular. Su página web sigue funcionando con un mínimo de recursos y de personal.

En 2018 hacen vida profesional en la redacción del Correo del Caroní un editor, Marcos Valverde, y dos periodistas, Jhoalys Siverio y María de Los Ángeles Ramírez Cabello. William Urdaneta es el fotógrafo, Iván García se encarga de la fuente deportiva y Nelly Rojas de montar la página web. Trina Lando está en el departamento de publicidad.  De la flota de 17 vehículos con la que llegaron a contar en un momento solamente queda en funcionamiento un Starlet Toyota blanco.. Muchas de sus oficinas permanecen cerradas y oscuras.

Marcos Valverde explica que siendo un periodista formado para la pasada época, para el papel y los medios tradicionales le costó un poco digerir ese cambio que tuvieron que dar los medios venezolanos hacia lo digital. “Esta crisis venezolana, que ha impuesto la dictadura, me refiero a lo del papel, fue un salto necesario hacia adelante en el futuro porque a fin de cuentas hacia allá va el periodismo en la actualidad. Nosotros nos adelantamos unos diez años por la falta de papel periódico impuesta primero por el régimen chavista y continuada por el madurista. Eso nos está obligando a aprender más sobre los medios digitales. Es un aprendizaje que iba a tocar tarde o temprano. Si en Venezuela no hubiese ganado en 1988 el populismo, la demagogia y la autocracia que se impuso con Chávez estuviésemos todavía en el rango de los medios de papel, y por necesidad nos tuvimos que adelantar a eso. En ese sentido ha tenido una ventaja, la adaptación a esta crisis. La considero necesaria para vencer la censura. Ahorita medio que esté pensando comenzar en el esquema del papel lo hace de manera errónea”.

“La dinámica antigua de hacer periódicos era ir a la fuente, entrevistar, procesar la información, someterla a revisión del jefe, diagramar e imprimir. Luego el periodista leía su trabajo al día siguiente. Ahora el proceso es inmediato. Pero Natera rechaza ir al periodismo digital, incluso aun cuando su hijo David José Natera está apostando profesionalmente a un portal web llamado 15 Minutos. Creo que piensa que si da paso a un medio digital completo, está bajando la santamaría al periódico impreso” aporta  Iván García a esa discusión. Considera que el futuro inmediato está en volcarse de lleno a la prensa digital, aunque mantengan la esperanza de volver a ser la prensa escrita de referencia regional.

El periódico siempre estuvo bien posicionado. Incluso ahorita, mermado en su trabajo reporteril sigue siendo una referencia nacional, explica William Urdaneta. “Los pocos que quedamos estamos convencidos de lo que hacemos y de porqué lo hacemos. Sigo abrigando la fe de volver a imprimir. Pero la parte digital debe ser refrescada y fortalecida. Sueño con un Correo digital y otro impreso. Pero la tecnología nos obliga a emigrar”.

Ni para un café

Para Oscar Murillo, quien fue jefe de redacción del Correo del Caroní hasta febrero 2018, la causa principal del decaimiento del gigante del diarismo en el sur de Venezuela es la caída estrepitosa del poder adquisitivo. “Con mi sueldo del pasante en el Correo me iba a la isla de Margarita el fin de semana. La capacidad económica comenzó a desfasarse con mayor fuerza los dos últimos años y en este momento el poder adquisitivo es irrisorio.  Por ejemplo, uno de los motivos de encuentro social en la redacción era el café. Podías ir 3 y 4 veces por un café y su respectivo dulce a la panadería cercana. En los últimos tiempos, ya de editor, tuve que poner de mis otros ingresos, como mi sueldo de Provea, para mantener la costumbre de tomar café, porque mis compañeros no podían pagarlo de su propio bolsillo”.

En opinión de Murillo, la merma salarial es el primer motivo de salida de nómina del Correo. “Es factor de peso dentro de la situación.  De los 20 periodistas que ha habido los últimos 8 años, solo quedan 3 en redacción. Alrededor de 9 se han ido del país o de la ciudad.  En algunos casos, excelentes periodistas se vieron obligados por las circunstancias a cambiar de profesión y se dedican a la compra y venta de inmuebles, venta de electrodomésticos y a trabajar con páginas web como community managers. Otro importante grupo se fue cuando abrieron Primicia, sobre todo por la oferta salarial”.

La hiperinflación nos impactó durísimo, dice Murillo con cara de gravedad. La vida cotidiana del diario y la rutina informativa  se vió afectada por el progresivo debilitamiento de la flota de vehículos. “Se hizo muy cuesta arriba reparar un carro, comprar cauchos o baterías. Hace dos años teníamos cuatro carros aptos, hoy solo queda uno. Dos fueron robados, otros desvalijados, nos abrían los carros en pautas, se robaban los equipos y las cosas de los periodistas. Luego trabajamos un tiempo con el alquiler de vehículos como alternativa. Eso fue darle una oportunidad a gente que había trabajado en el diario y tenía vehículo. Era una manera de trabajar con personas de confianza y en vehículos en buenas condiciones. Pero no era rentable y no se sostuvo”.

Murillo resalta como hito determinante dejar de circular como semanario en 2016, por lo que perdieron fuerza en el mercado que exige la lectoría de notas diarias. “No habíamos logrado consolidar el negocio en lo referente a la plataforma digital. Se perdió el poco ingreso que se tenía por la publicidad en papel. Aún en ese momento se seguía invirtiendo en ampliar la gama de productos editoriales, comprando un equipo Computer to plate (CTP) el cual cambió en un 60 % la manera de procesar el departamento de fotomecánica. Y ese equipo se quedó allí, sin usar”.

“Al ser un semanario, la distribución se vio afectada. ¿Cómo mantener una empresa que trabajaba todo el día, toda la semana, a una sola vez cada siete días? Se cae el modelo. Hubo que reducir el volumen y se perdió impacto en la distribución. Quedaron solo los trabajadores más cercanos”.

La valentía de no callarse ante los hitos escandalosos de la corrupción regional  les ha valido respaldo ciudadano, pero también alejamiento de inversores publicitarios, con nexos con los investigados.

El cambio de plataforma al mundo digital es un factor importante  dentro de la historia reciente del diario. En opinión de su ex jefe de información “Fue un momento donde no se supo interpretar la migración digital. Una vez que se hizo fue exitoso pero  sin invertir en el portal, debido a la resistencia que presenta la gerencia al respecto. Sin embargo, se han hecho alianzas claves, incluso en espacios internacionales. Y siguen ganando premios, como la nominación a los FNPI por la cobertura de la masacre de Tumeremo, y la exitosa colaboración con Bram Ebus para investigar el arco minero del Orinoco y sus consecuencias en la vida de Guayana”.

La valentía de no callarse ante los hitos escandalosos de la corrupción regional  les ha valido respaldo ciudadano, pero también alejamiento de inversores publicitarios, con nexos con los investigados. “La ciudad, en un momento importante para el periódico apoyó los valores del Correo del Caroní y su lucha anticorrupción. Sin embargo, sectores económicos cercanos al gobierno dejaron de invertir, amedrentados sobre todo por los casos de corrupción vinculados a las empresas básicas, como las cabillas de Ferrominera. Mucha gente prefirió no vincularse con el medio por temor a represalias” relató Murillo.

Desde hace dos años no se imprime Correo del Caroní. Foto Cortesía William Urdaneta

Cuesta abajo

Lenis Marcano lleva trabajando en el departamento de administración,  25 de los 40 años que tiene el Correo del Caroní. Cuando entró tenía 150 empleados a su cargo. Ahora quedan apenas 25.  “Ya no voy al Correo, me da tristeza ver todas las oficinas cerradas y con la luz apagada” argumenta, resumiendo el sentimiento de muchos.

Se nota la crisis hasta en los detalles más simples. Una de las rutinas de Natera era llevar panes y dulces para la gente de redacción, sobre todo para aquella que se quedaba hasta tarde. Es una de las cosas más añoradas por los que quedan.  Marcano rememora que en su departamento antes se celebraban los cumpleaños y almuerzos por las fechas importantes. “Pero en este momento todos estamos al mismo nivel económico y no se puede ni brindar. Las anécdotas diarias de la inflación están presentes. La realidad se come los cesta ticket. Los fulanos bonos del gobierno solo sirven para comprar a la gente. Un ejemplo regional eran las antiguas luchas de los sidoristas que obtenían lo que querían y hoy están quebrados por un bono y una bolsa de comida”.

Ejemplo de las carencias económicas acumuladas es el tema del transporte de la empresa.  Hace 15 años, Correo poseía una flota de 15 camionetas blancas de carga, 10 carros pequeños y 3 camionetas Toyota chasis largo para el transporte del personal.  En 2018 sólo hay un carro para todas las actividades.

La hiperinflación pega y muy duro en esta estructura. “Ha incidido mucho. En el Correo no se ha botado a nadie, se van por voluntad propia. Hay exilio, hay otros trabajos y ofertas en  otros medios. No se le pidió renuncia a ninguno, pero no se mete a nadie por el que se va. Estamos pagando salario mínimo. Pero nadie puede vivir de agradecimientos. Se han hecho los aumentos decretados, se paga 15 y último. Ya cumplimos 12 años sin publicidad. La venta del periódico era una entrada. En este momento, por mucho que se aumente la inflación se come el sueldo” comenta Marcano.

Ejemplo de las carencias económicas acumuladas es el tema del transporte de la empresa.  Hace 15 años, Correo poseía una flota de 15 camionetas blancas de carga, 10 carros pequeños y 3 camionetas Toyota chasis largo para el transporte del personal.  En 2018 sólo hay un carro para todas las actividades. “Hemos tenido de todo, atracos, robos de carros, desvalijamientos, robos de cauchos y estamos en el punto de que cuando el único carro que queda se daña cerramos la emisora de radio, y a TV Guayana, para que el personal se pueda ir temprano a casa”, explica con pesar Lenis Marcano.  

Sin papel no hay periódico

Un componente decisivo es la falta de acceso a las divisas para comprar  papel e insumos. “Nosotros no comprábamos papel en dólares antes del Viernes Negro. Lo adquiríamos a través de importadoras. Luego se crearon empresas como Dipalca, que era chilena y con la que trabajamos durante un tiempo. Traían los insumos y vendían en bolívares.  Ellos desaparecen ante la creación de Corporación Maneiro. Eso nos afectó 100 por ciento. Nunca se compró al gobierno directamente. Ellos le ofrecieron y el Doctor dijo que no, que él sabía lo que venía, control de los medios a través de los dólares. No se equivocó. Al que se portaba bien le daban divisas, al que denunciaba algo, no” rememora Lenis Marcano.

“Otros insumos como planchas, químicos y películas también eran importados pero se encargaban a empresas importadoras venezolanas. Antes se compraban dos barcos de materiales  al año, cuyo cargamento se guardaba en un galpón. Manteníamos una media de 600 bobinas de papel. El tiraje era de 29 mil ejemplares al día en su mejor momento. También hacíamos productos editoriales, se imprimía el periódico de la UCAB, los folletos promocionales de farmacias y mercados, así como libros por encargo. Si hubiésemos mantenido el acceso al papel, la historia sería otra. Todavía quedan bobinas, planchas, químicos, que tenemos como reserva para circular unos días, cuando esto cambie”.

En este momento, y desde hace unos 15 años, la empresa se sustenta sobre el patrimonio financiero de Natera, quien ha ido desprendiéndose paulatinamente de propiedades y activos para cancelar sueldos y demás gastos. “Él es un caso particular. Los empresarios cuando ven que se les afecta el patrimonio marcan la milla. El dice: aquí me quedo, así sea sin medio. Aquí estaremos, hasta que Dios mande. Ojalá podamos ver el cambio” indica con un dejo de esperanza la administradora.

La tierra que me duele

William Urdaneta es reconocido por la gran calidad de sus fotografías. Lo que mucha gente no sabe es que entró hace 29 años al servicio de David Natera como escolta, en un momento político donde éste enfrentaba fuertes amenazas contra su integridad y la de su familia. Luego de fungir como coordinador de seguridad durante ocho años, le fue encargada la delicada labor de coordinar la distribución del diario, contando con 15 rutas que cubrían el estado, partiendo desde Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana, Upata, los pueblos del sur e inclusive hasta llegar a la frontera con Brasil. Igualmente controlaba lo relacionado al pregón, presente tanto en Puerto Ordaz, como en San Félix y las empresas básicas. En ese momento el tiraje de lunes a viernes superaba los 29 mil ejemplares. Se imprimían libros, folletos y periódicos como El Sidorito y El Ucabista. Ya en 2014 empezaron los problemas con el papel y bajaron la impresión a 14 mil ejemplares.

Según su visión del negocio, el diario siempre ha estado enfocado a apoyar el sector laboral y eso lo convirtió en referencia a nivel nacional, estatus que aún considera que se mantiene. “No se teñía de color político. Siempre se ha tendido a decir las verdades, aunque sean incómodas”. Recuerda haber escuchado a Natera decirle al poderoso presidente argentino de una empresa básica regional que reclamaba la publicación de un editorial particularmente aguerrido lo siguiente: “Los editoriales de mi periódico son de mi absoluta responsabilidad”.

Con gran respeto Urdaneta relata que le preguntó a Natera, aprovechando la cercanía existente: ¿Doctor, hasta cuándo va usted a aguantar esta pela? Y recibió por respuesta lo siguiente: “William, ¿tú cómo que no estás claro? Llegaste a trabajar aquí con el pelo negrito. ¿A cuántos de mi familia hemos enterrado juntos?”.

-Son varios, Doctor.

¿Recuerdas de qué color es la tierra del cementerio de Ciudad Bolívar?

-Sí, es rojiza.

¡Esa es la tierra que a mí me duele! ¡Por eso estoy aquí!

William Urdaneta. Foto Cortesía William Urdaneta

El orgullo y la honra

David Natera tiene un ritual con respecto a su rotativa, tal como si fuera un altar. Todas las mañanas, cuando llega al periódico, pasa a la parte de atrás y pone su mano sobre la última edición impresa, cuyo papel permanece congelado a la espera de mejores tiempos, allí se queda, meditabundo y en silencio por un rato. Nadie sabe realmente a quien le reza, pero todos aquellos que lo conocen bien sospechan que es a la Santísima Trinidad, porque su madre, Mercedes Febres de Natera, era reconocida devota de esa advocación.

“No voy a cerrar mi periódico. Aunque tenga que vender lo que tenga que vender, que sea material. Voy a seguir” dijo con toda la intensidad que pudo poner a su voz David Natera al salir de la redacción. Con ese discurso reafirma una tesis que todos los que trabajamos con él alguna vez escuchamos de sus labios: La dignidad no se negocia.

David Natera. Foto Cortesía Gabriela Carrera. La vida de Nos

“No voy a cerrar mi periódico. Aunque tenga que vender lo que tenga que vender,
que sea material. Voy a seguir” dijo con toda la intensidad que pudo poner a su voz
David Natera al salir de la redacción.

Así se estrangula un periódico

El doctor David Natera, su medio y su equipo ha soportado gran cantidad de agresiones morales, legales, económicas y hasta físicas durante los últimos 15 años. Constituyen un variado abanico de violaciones de la libertad de expresión, convirtiendo a Correo del Caroní en un caso emblema de persecución en América Latina. Gran parte de las situaciones han sido referenciadas por las organizaciones de la sociedad civil que se encargan del tema. En esta línea de tiempo les ofrecemos algunas de ellas:

  •  El 9 de agosto de 2004 | David Natera en su papel de presidente del Bloque de Prensa Nacional aseveró que era una amenaza la decisión del TSJ del 27 de junio de ese año, en la que se ratificaba la obligatoriedad de la colegiación obligatoria. Este postulado surge luego de una reunión con una representación de la Sociedad Interamericana de Prensa. Respecto a la colegiación obligatoria indicaba lo siguiente: “Son puras amenazas que no nos van a distraer. El gobierno intenta con esa maniobra traer a colación un tema para distraer algo que nadie puede desenfocar, y que es la responsabilidad que tienen los venezolanos de sacar a Chávez de la presidencia”.
  • 3 de marzo de 2004 |  La fotorreportera Ana Marchese fue agredida con una bomba lacrimógena en Ciudad Bolívar por un efectivo policial.
  • 22 de abril de 2004 |  El fotógrafo Aníbal Barreto fue obligado a entregar el disquete con sus fotos a un policía en la invasión de Colinas de la Bahía para ocultar el uso de fuerza excesivo en el operativo.
  • 22 de julio  de 2005 | Correo del Caroní denunció la continua concurrencia de  visitas encubiertas de la Policía del Estado Bolívar a las puertas de su sede, en un vehículo sin placas ni identificación oficial.
  • 28 de agosto de  2005 | Dos de sus periodistas, Luis Anselmi y Aileen Nieto fueron retenidos y amenazados por el subdirector del Servicio Autónomo de Aeropuertos Regionales SAAR, César Escobar, hermano de la primera dama del estado Nidia Escobar de Rangel.
  • 6 de marzo de 2006 | El diario Correo del Caroní fue acusado por el gobernador Rangel Gómez de hacer terrorismo mediático, al informar acerca de la muerte de 19 personas durante el carnaval en la ciudad.
  • 6 de mayo de 2006 | Se radicaliza el enfrentamiento del general Francisco Rangel Gómez, gobernador del estado, con el Correo del Caroní. Rangel amenazó en su programa de radio semanal con aplicar “todo el ácido posible” al diario. Como reacción inmediata, una semana después,. el Consejo Legislativo del estado Bolívar (Cleb) nombró una comisión para investigar al medio. El Cleb pidió el desalojo y posterior demolición de  la sede del periódico por presunta ocupación ilegal de inmueble durante 29 años. Rangel prometió la construcción de una plaza pública al demoler los espacios de Correo del Caroní.
  • 8 mayo de  2006 | El gobernador anunció una campaña de prevención llamada “No a la violencia”, donde pedía que los diarios no publicaran por un día a la semana informaciones sobre violencia vinculada al hampa, y en su lugar, trabajos investigativos o editoriales sobre la relación entre medios y violencia. Debido al rechazo social ante el anuncio, el lunes 10 de mayo la dirección de prensa emitió una nota donde Rangel acusaba al diario de tergiversar la información. El jefe de redacción Robinson Lizano denunció que habían sido presionados de diversas maneras por las autoridades de la gobernación los últimos siete años, incluyendo el retiro de toda la publicidad oficial.
  • 26  de junio 2007 |El diario sufrió un apagón de más de cuatro horas que dañó sus computadoras. Coincidía con una serie de reportajes sobre la escasa inversión en el sector eléctrico en la zona. Robinson Lizano, jefe de redacción, afirmó que desde 2006 el periódico ha sufrido más de treinta cortes de luz.
  • El 12 de diciembre de 2007 | Se muestra la primera señal de lo que años después devendría en colapso.  Correo del Caroní anunció que cesaría de publicar su edición impresa ese día, debido a que la compañía que le suministraba papel no podía importarlo al no poder pagar su precio en dólares. Desde 2003, la compra de dólares es restringida y controlada por la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), creada por el gobierno y se le había negado a su proveedor.
  • 15 septiembre de 2008 | La periodista Natalie García del Correo del Caroní, especializada en turismo, no pudo pasar a una rueda de prensa sobre la feria internacional del turismo, organizada por la cartera ministerial de ese sector.
  • 27 de octubre de 2008 | Uno de los columnistas más críticos del Correo del Caroní, Eliecer Calzadilla fue víctima de un atentado y recibió dos disparos. Sobrevivió y nunca se establecieron responsabilidades penales sobre el hecho.
  • 25 enero de 2009 | Se denuncia una situación recurrente con los reporteros de Correo del Caroní. La periodista Ainara Fernández es impedida de entrar al Hospital  Uyapar de Puerto Ordaz por pertenecer a ese medio, por acción de una vigilante que dijo que eran órdenes emanadas de la dirección.
  • 28 julio de 2009 | David Natera es acosado por efectivos de la Guardia Nacional en el aeropuerto de Ciudad Guayana, lo cual generó una protesta del Bloque de Prensa que se expresó en estos términos: “No lograrán intimidar o amedrentar a los medios independientes. El país conoce la firmeza y los principios que caracterizan a Correo del Caroní: su editor cuenta con una consistente tradición en defensa de la libertad de expresión y la dignidad periodística”.
  • 4 de febrero de 2010 | La periodista Clavel Rangel de Correo del Caroní fue agredida por estudiantes de la Unexpo durante un foro en esa casa de estudios. Un joven con camisa alegórica a Hugo Chávez intentó quitarle la cámara porque fotografió el momento en que el foro era saboteado por los estudiantes.
  • 9 junio de 2011 | El fotógrafo William Urdaneta fue pateado, amenazado con arma de fuego y empujado por sindicalistas de Ferrominera, cuando intentaba registrar un proceso electoral interno que terminó con la muerte de un trabajador y dos heridos. Urdaneta acompañaba a la reportera Clavel Rangel, quien fue acusada injustamente de ser cómplice de la muerte del obrero. Ese mismo día, Ramsés Siverio, redactor del Correo del Caroní, fue insultado en una rueda de prensa realizada en la Ferrominera del Orinoco, luego de preguntar sobre los sucesos que derivaron en la muerte del trabajador de la empresa.
  • 22 agosto de 2012 | Ramsés Siverio hace preguntas sobre la discusión de contratos de las empresas básicas a Hugo Chávez y éste se ofusca. “Parece que a uno se le pega mucho donde uno trabaja, el medio donde se desenvuelve. Los que trabajan en ámbitos donde hay otros valores, eso se pega. La explicación de las preguntas de Ramsés es el periódico para el cual trabaja. Él tiene instrucciones. Es un medio burgués. Es un medio que está en manos de gente que miente” le dijo el mandatario con ironía al reportero.
  • 15 y  18 de julio de 2013 | Yamal Mustafá demandó por la vía penal y por la civil, respectivamente, a David Natera y al Correo del Caroní, por la cobertura periodística que este diario hizo en 2012 y 2013 en torno a las investigaciones de corrupción en Ferrominera del Orinoco, en el que Mustafá estaba presuntamente involucrado por ser contratista de esta empresa estatal.
  • 18 de  julio de 2013 | Ese mismo dí, funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), cuerpo de seguridad del Estado, detuvieron a Mustafá a las afueras de la sede del diario Primicia.
  • 23 de julio de 2013 | El Tribunal Primero de Juicio del Estado Bolívar ordenó una medida de censura contra el Correo del Caroní, sobre el caso de Yamal Mustafá, empresario imputado por el Ministerio Público por presunta vinculación en hechos de corrupción en la industria básica estatal Ferrominera del Orinoco, y dueño del diario privado local Primicia.
  • 28 de julio de 2013 | Correo del Caroní fue objeto de recurrentes ciber agresiones al servidor de su página web.  Así lo denunció el presidente del periódico, David Natera. Fue el día 2 de septiembre y luego de haber cambiado de servidor y contratado a expertos en el área de la informática, cuando pudieron recuperar la página web del medio, que ha sido objeto de ataques de manera constante.
  • 29 de abril de 2014 | Luego de  tres meses, el Correo del Caroní comenzó a circular, tras otra reducción, con tan solo un cuerpo de 8 páginas. Originalmente el diario se comercializaba con cinco cuerpos, que han ido en descenso. En ese momento denuncian que tenían papel solo para 45 días. David Natera asegura que confía en que el gobierno venezolano liquide las divisas que se le deben a los proveedores, pues de otra manera, no podrá continuar la producción del periódico, y muchos de los actuales trabajadores del impreso quedarán desempleados. “Haremos lo posible para que no ocurra”, afirma. “Nosotros no le vamos a comprar papel a esbirros del gobierno”, indicó Natera. “Ese ente fue creado con el erario público y con la evidente intención de hacer que los periódicos del país dependieran de él para la distribución del papel”, asegura.
  • 10 de abril de 2015 |El Correo del Caroní, anunció a través de un comunicado que cambiará su formato a tabloide, a partir del 13 de abril del año en curso, como consecuencia de la crisis para la importación de papel periódico. Tampoco circulará los fines de semana.
  • Abril de 2015 | El reporte de IPYS Venezuela llamado “Se cambia silencio por publicidad oficial” reveló que el Correo del Caroní formó parte de la lista de 10 medios críticos sin  publicidad oficial en el país. Situación que es corroborada por trabajadores y directivos.
  • 7 agosto de 2015 | El diario pasa a ser semanario. Natera se niega a negociar con el CEAM. Recordó que el problema surgió cuando a finales de 2013, su distribuidor de materia prima se retiró del mercado, luego de que el gobierno nacional no le suministrara los dólares necesarios para cancelar el papel periódico que importaba en el país. “Con todo el inventario que manejábamos acá en el Correo del Caroní, pasamos de cinco cuerpos a cuatro, y luego a dos. Posteriormente circulamos a un cuerpo, y luego dejamos de circular los fines de semana”, dijo.  “Decidimos no comprarle al Complejo Editorial Alfredo Maneiro, por una cuestión de principios, pues negociar con ellos sería convalidar este control que el régimen ha instaurado en el país desde hace más de 16 años”.
  • 9 y 11 de marzo de  2016 | El Tribunal dictó sentencia contra David Natera. La decisión estuvo a cargo del juez Beltrán Javier Lira, quien condenó a David Natera Febres a cuatro años de prisión por el delito de difamación e injuria, tras una demanda que ejerció Yamal Mustafá, presidente y dueño de Primicia, cuya línea editorial simpatiza con los intereses del gobierno regional. Se ordenó también la prohibición de salida del país del editor de 72 años, y su presentación periódica ante los tribunales de la región. De acuerdo al fallo, sobre el Correo del Caroní pesa una multa de 1.137 unidades tributarias, que equivalen a 201.249 bolívares. Esta condena podría activar la segunda demanda que introdujo, en 2013, Mustafá en contra del Correo del Caroní, que fue a través de una acción civil. Ese recurso implicaba una sanción por 20 millones de bolívares, además de una medida preventiva de embargo sobre los bienes de David Natera. Esa multa podría derivar en el cierre del medio.
  • 15  julio  de 2016 | La Sala Única de la Corte de Apelaciones del Circuito Judicial Penal de Bolívar ratificó la condena a cuatro años de cárcel contra Natera Febres. Añade la sujeción y vigilancia por parte de la autoridad hacia el condenado durante una quinta parte de la sentencia por divulgar. No bastan los cuatro años de cárcel, la prohibición de salida del país y la presentación cada 30 días. La dispositiva del documento detalla, también, la inhabilitación política y el sometimiento a vigilancia.
  • 6 de diciembre  de 2016 | La Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declaró “inadmisible” el recurso de apelación que presentó la defensa de David Natera Febres, director del semanario Correo del Caroní, contra la decisión de la Corte de Apelaciones del estado Bolívar, que confirmó la sentencia de cuatro años de cárcel por el delito de difamación e injuria agravada continuada.
  • 16 mayo de 2017 | Marcos Valverde, periodista y profesor universitario, fue detenido arbitrariamente por funcionarios de la Guardia Nacional cuando tomaba fotos de la detención del estudiante de periodismo Nelson Nava dentro de las instalaciones  de la Universidad Católica Andrés Bello, sede Guayana. Permaneció 8 horas en cautiverio.
  • 22 mayo de 2017 | Una de las jornadas más violentas contra los periodistas del Correo del Caroní. La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) detuvo arbitrariamente al periodista Germán Dam, cerca de la en el sector Yara Yara cuando tomaba fotografías de la represión y los enfrentamientos de manifestantes con militares. Ese mismo día, a  las 10:30 am. un grupo de manifestantes encapuchados atacó a las periodistas Oriana Faoro y María Ramírez, el fotógrafo Wilmer González y el conductor Roberto Lira, todos de Correo del Caroní  en las inmediaciones del sector  Yara Yara, donde había enfrentamientos entre la GNB y manifestantes. Mientras tanto esa tarde en la avenida Atlántico de Ciudad Guayana robaron sus celulares a las periodistas Jhoalys Siverio y Pableysa Ostos  del Correo del Caroní a las 3:30 de la tarde, cuando cubrían las protestas.
La redacción de hace dos años está hoy día muy disminuida. Foto  Cortesía William Urdaneta

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