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En Ciudad Guayana el transporte es poco, caro y peligroso

Foto cortesía de @Marzanrobert

Olga Hernández vive en San Félix, pero trabaja como empleada doméstica en Alta Vista, Puerto Ordaz. Cuatro veces por semana hace uso del transporte público para llegar a las casas de familia donde limpia y plancha. Pero desde hace un tiempo para acá ha habido quejas por sus constantes retrasos. La cuestión es que por más temprano que se levante, simplemente no puede llegar a tiempo a sus compromisos laborales porque en el municipio Caroní los autobuses no abundan y los que circulan cobran “lo que les da la gana”.

A pesar de que en su hogar la situación no es la mejor, Olga está considerando otras opciones de trabajo mucho más cerca de casa, pues no son solo las dos horas de espera -ida y vuelta- por una unidad, sino también que “si me pongo a sacar la cuenta de lo que estoy pagando en transporte, lo que me dan son ganas de llorar”.

La historia de Olga es apenas una en un mar de quejas en el que se ahoga toda clase de trabajadores.

Y es que el problema del transporte en Ciudad Guayana es tan grave que está afectando la ya golpeada productividad del sector comercial. El presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales de San Félix (Asocomercio), José Guevara, señala que los altos índices de ausentismo laboral los ha llevado como gremio a idear planes de contingencia para prestarles apoyo a sus empleados porque, si no lo hacen, los negocios no abren.

“Los empleados o no llegan o llegan tarde esperando en las paradas de los BTR, las camionetas están desaparecidas y los pisteros cobran demasiado. Por eso decidimos prestarle asistencia a nuestros trabajadores”. Guevara explica que han sido dos las acciones que han tomado: asumir ellos el transporte y ser más flexibles con el horario.

El pasaje sube y sube

En marzo de este año, los transportistas pedían un aumento de entre 150 y 200 bolívares. En abril, el Instituto Municipal de Transporte, Tránsito y Vialidad de Caroní pedía a los usuarios no pagar más de Bs. 80. En mayo, el Consejo Consultivo y Participativo de Transporte en el municipio Caroní Oficializó el incremento en Bs. 150. En agosto, la Alcaldía del municipio Caroní Alcaldía oficializó pasaje de transporte público en 300 bolívares para Ciudad Guayana. Pero lo cierto es que ahora están exigiéndoles a los pasajeros Bs. 1.000 para las rutas cortas y hasta Bs. 3.000 para las largas, lo que para los usuarios no es costoso, sino caro, pues consideran que no está justificado por la “pésima calidad del servicio”.

En cuanto al tema del pasaje el presidente de la Cámara de Transporte del municipio Caroní, Santiago Belo, dice que “tenemos años con una tarifa social en la que no se considera una estructura de costos en función de una inflación automotriz de 7.000%”. Según Belo, tomando en cuenta este dato, la tarifa de las rutas diametrales debería ser Bs. 2.800 y la de las rutas expresas Bs. 4.000.

Sí, es cierto, hay otras alternativas más baratas. La tarifa del sistema de Bus de Tránsito Rápido (BTR), a cargo de la Empresa de Transporte Público del Estado Bolívar (Transbolívar) es de Bs. 200 en Caroní, Heres y Piar, pero las unidades son insuficientes y eso se evidencia en paradas abarrotadas. También hay medios más rápidos como los pisteros, que son como una especie de por puesto pero que cubre rutas largas; la cuestión es que cobran Bs. 4.000 hasta los Bs. 6.000, dependiendo del trayecto, montos válidos hasta el domingo 10 de diciembre porque luego de las elecciones municipales superarán los Bs. 10.000.

El titular de Asocomercio, José Guevara, ha sacado sus cuentas y calcula que los trabajadores están destinando 40% de sus salarios para cubrir gastos de transporte.

Gerardo Fernández, por ejemplo, vive en San Félix, específicamente en la urbanización Manoa, pero trabaja en Unare, Puerto Ordaz. Cuenta que hace un mes desde su casa hasta su oficina gastaba alrededor de Bs. 1.200, trasladándose en autobús. La semana pasada cambió su plan de viaje para poder llegar a tiempo y entre el carrito por puesto, el pistero y el bus que tomó  desembolsó unos Bs. 5.000, lo que al mes le representan más de 100 mil bolívares.

“El transporte público en Caroní es grave, ya estamos en el llegadero, no hay autoridad, los que están trabajando cobran los que les dé la gana 1.000 y hasta 2.000, los único que medio funcionan son los rojitos, pero no tienen capacidad para solventar la gravedad”, denunció -vía Twitter- José Miguel Zapata el martes 5 de diciembre.

El día anterior, Iván José Romero señaló -por la misma vía- que: “Continúan los abusos con el transporte público en Puerto Ordaz y San Félix. Transportistas cobran arbitrariamente 1.000 bolívares… Transbolívar y Tucaroní con pocas unidades… Alcaldía de Caroní y el alcalde no asumen su responsabilidad de defender a los usuarios…”.

Este par de tuiteros se unió a los reclamos de otros guayaneses afectados por la falta de unidades, por la fragmentación de las rutas largas, por las rutas ilegales, por el aumento descontrolado de las tarifas y por otras cosas que incluyen hasta inseguridad dentro de los autobuses.

Los robos en las paradas ya son habituales y Kelly Granados lo sabe muy bien. Hace un par de meses la atracaron en la parada y le quitaron su teléfono. Además, Génesis Martínez cuenta que la nueva modalidad es el “manos de seda”, para referirse “al que te roba sin que te des cuenta” dentro de las unidades. “Lo peor es que los colectores lo saben, porque el día que me pasó el autobús estaba full y el chamo dijo: ¡Ay, aquí van a robar a más de uno!”.

El 18 de noviembre un grupo de habitantes de San Félix protestó por dos cosas: porque no hay buses suficientes y porque, para colmo de males, tenían que pagar tarifas de hasta Bs. 2.000 para trasladarse a sus sitios de trabajo o a sus hogares. Los afectados decidieron trancar la avenida Guayana, a la altura del Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo.

Pero el descontento es diario; se observa en el rostro de quienes deben esperar -a merced del clima- durante horas en las paradas y se escucha en sus reclamos hacia los choferes o entre ellos mismos cuando deben pelearse para abordar una unidad.

Los transportistas se defienden

Foto cortesía de @AbrahandelRey

Santiago Belo, presidente de la Cámara de Transporte del municipio Caroní, se queja porque considera que ante la crisis “no hay plan de contingencia”. Reclama, además, que no hay sinergia entre los transportistas privados y la alcaldía, y que Transbolívar “trabaja por su cuenta”, lo que ha contribuido a la anarquización del servicio.

Belo asegura que ellos como “trasporte privado que prestamos un servicio público” han planteado a la municipalidad propuestas para la reingeniería de las rutas en función de la flota con la que cuentan, “porque como están las cosas, es difícil que tengamos unidades nuevas”.

El líder del gremio recuerda que el último censo que hicieron en materia de transporte -hace año y medio- arrojó los siguientes datos: 700 microbuses, 243 camionetas “perreras”, 123 camionetas tipo Van y 300 carros de cinco puestos. En la actualidad Belo habla de 500 unidades paradas por falta de repuestos.

“Sin tomamos en cuenta los estándares, necesitamos unos mil autobuses de 32 puestos cada uno para servir como rutas alimentadoras para el sistema BTR y otras rutas. Pero hace falta revisión y reorganización”.

Con respecto a las quejas de los usuarios, Belo argumenta que “el desorden” lo generan aquellas unidades que no están afiliadas a ninguna línea, que no están identificadas, que no rinden cuentas a la municipalidad, en las que maltratan a los estudiantes y a personas de la tercera edad. “Estamos hablando de 262 autobuses foráneos”.

De las irregularidades resultan cosas como camiones para transportar reses convertidos en medios en los que los pasajeros van hasta en los techos y de la improvisación los accidentes y víctimas fatales como las registradas el miércoles 6 de diciembre de este año, cuando varios trabajadores que se cansaron de esperar por un autobús y le pidieron la cola al chofer de un camión voleo para regresar a casa; al vehículo le explotó un caucho y se volcó frente a la primera compuerta de Macagua, cuatro murieron y más de diez quedaron heridos.

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