Colette Capriles: “Vamos a llegar a lo más profundo del pozo de la desinstitucionalización”

Carta a Bachelet

En entrevista con Pedro Pablo Peñaloza, la politóloga puso en duda que las parlamentarias del 6 de diciembre tengan algún impacto en la solución de la crisis venezolana y advirtió que generarán mayor fragmentación social y política

Transparencia Venezuela, 29 de octubre de 2020. Para la politóloga y profesora universitaria Colette Capriles, la situación del país es tan compleja que cualquier decisión política que tome la oposición no es garantía de solución a la crisis.  Considera que, más allá del elemento ideológico, la desinstitucionalización ha propiciado la concentración del poder en el gobierno de Nicolás Maduro y el escenario que prevé tras las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre es de profundización de los problemas y más fragmentación social y política. “Creo que Venezuela va para un período de crisis mayor. Vamos a llegar a lo más profundo del pozo de la desinstitucionalización. Nos podemos encontrar en enero con una Asamblea Nacional que no es reconocida como tal, ni siquiera por el propio gobierno, pues ya Maduro está actuando como como si esa asamblea no existiera y la Ley Antibloqueo es prueba de ello; y con la oposición articulada alrededor de Juan Guaidó y la continuidad del gobierno interino. Mientras tanto, la sociedad estará en una circunstancia de mayor precariedad, pues nada de lo que ha dicho el gobierno hasta ahora hace suponer que tienen un plan de gestión pública que mejore las condiciones de la gente”, expresó la escritora al periodista Pedro Pablo Peñaloza, durante una nueva edición del espacio ¿Para dónde vamos?

A juicio de Capriles, el momento de profundización de la crisis en el que entrará Venezuela preocupa tanto a opositores como a oficialistas. “Así como vemos una crisis en la oposición, el gobierno también está en crisis. Sabemos cómo el chavismo ha tratado a sus exsocios del polo patriótico y hay quienes ven allí una posibilidad de que dentro del mismo campo del chavismo se cree algún tipo de bloque más moderado, más proclive a entender que Venezuela necesita un cambio de protagonistas y de políticas. Todos estamos tomados por una cotidianidad que nos aplasta, pero las cosas tienen cierto dinamismo. La sociedad civil también está tratando de activarse en cuanto a la posibilidad de mediación para acuerdos. La cosa se puede poner peor, pero hay recursos para ir adelantando en este camino que nos espera”, señaló.

Negociación integral 

Capriles definió las instituciones como las reglas del funcionamiento político y social y que cuando estas no funcionan, como ocurre en Venezuela, se reducen las capacidades de los actores políticos. “Las decisiones que pueda tomar la oposición no responden a una agenda política, sino que están dictadas por las condiciones del momento y por las correlaciones de fuerzas que existan”, comentó.

En ese contexto, enfatizó que las elecciones parlamentarias “no resuelven absolutamente nada” y, por el contrario, son un obstáculo porque han sido desinstitucionalizadas. “Hay es que prepararse para que este proceso de desinstitucionalización se acentúe y provoque más fragmentación social y política”.  

De igual modo, dijo que el efecto que se logró en 2018 con el no reconocimiento de Nicolás Maduro debería estar acompañado de una estrategia para avanzar en el cambio político -entendido como la recuperación de las instituciones democráticas- para que la gente decida qué gobierno quiere, qué orientación ideológica quiere y qué protagonistas quiere para la política. “Estamos en un paso previo a ese proceso que, en mi opinión, solo puede llevarse a cabo mediante una negociación; difícil, larga, complicada y con mucha presión de la sociedad para que el régimen de Maduro entienda que su permanencia en el poder le hace daño a los venezolanos, pues no tiene la capacidad técnica e institucional para gobernar”. 

Capriles sostuvo que el escenario previsible de la sustitución de la actual Asamblea Nacional por otra, ilegítima o no, no tendrá relevancia en las relaciones de poder. “Vamos a ver nuevos protagonistas políticos, junto con el partido de gobierno y minorías de la ‘oposición’ y por fuera los partidos mayoritarios de la oposición en una situación institucional comprometida. Todos nos preguntamos cómo será esa dinámica en esa institucionalidad a la medida de Maduro, producto de estas elecciones sin ningún criterio de calidad, y lo que ocurriría con la antigua AN y con el gobierno interino. No me atrevo todavía a visualizarlo, pero podemos concluir que el país estará más fragmentado. El hito de las elecciones profundiza la crisis”. 

Sobre la posibilidad de una “vía alterna” planteada por algunos líderes opositores, que incluya el “reconocimiento” de Maduro para negociar una salida a la crisis, la autora expuso que para que acuerdos parciales, como el que estima se dio para la asistencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el contexto de la pandemia, tiene que haber un marco más general de disposición a negociar las condiciones integrales de la reinstitucionalización de Venezuela. “Para que ocurran esos acuerdos sectoriales tienen que haber ya una disposición general de los actores políticos de construir un mapa de negociación. No puede haber una negociación estrictamente sobre lo electoral si no hay un marco general en el cual  el gobierno de Maduro no acepte que la supervivencia del país va a necesitar un cambio político, aunque sea un cambio de sus propias políticas”. 

Ley Antibloqueo, sanciones y militares

Al ser consultada sobre el impacto de la Ley Antibloqueo en una eventual apertura de la economía, Colette Capriles afirmó que, lejos de lo que parece, dicho instrumento no representa un cambio. “Es persistir en la misma línea de desinstitucionalizarlo todo y dejar en manos del presidente los recursos del Estado. Es peor, es personalizar los ingresos del Estado y en regímenes como el de Maduro dejan de ser ingresos del Estado y son simplemente ingresos de la élite gobernante. La Ley Antibloqueo para mí es el punto final a la desaparición del Estado como lo conocemos en Venezuela y mata la constitución de una manera brutal, es un asesinato constitucional gravísimo. La ley plantea usar las economías del mercado para asegurar más poder para la élite gobernante, un capitalismo salvaje para los socios y aliados del gobierno. Es decir, que se condiciona la economía del mercado a la alianza y la lealtad, eso es lo que hace la ley”.

También comentó que la presión que han ejercido las sanciones estadounidenses sobre el gobierno de Maduro ha sido intensa y considera que son un instrumento que realmente funciona para generar cambios, siempre que estén inscritas en una estrategia de renovación institucional. “En última instancia, tiene que haber una voluntad del madurismo y del chavismo de transitar ese camino, junto con una buena política diplomática hacia los socios internacionales de Maduro, y con una visión más realista del papel los militares en el sostenimiento del gobierno. El tema de los militares ha sido muy mal manejado por la oposición y la sociedad venezolana en general. Es un tema que tiene que pasar por el reconocimiento del proceso por el que ha pasado la institución militar en los últimos 20 años. La institución militar funciona con sus propios principios y reglas, por lo tanto no se le puede interpelar igual que a otros actores del panorama político”, expresó.

En cuanto a un eventual cambio de gobierno en Estados Unidos y su impacto en la política nacional, Capriles cree que una presidencia de Joe Biden sería más favorable para la oposición venezolana y para el cambio político que la continuidad de Donald Trump. “El problema con la política de Trump ha sido amalgamar el caso venezolano con el cubano y el nicaragüense. Ha sido un error estratégico. La política de las sanciones avanzó pero llegó a un punto en que se encontró con sus propias limitaciones. Con el gobierno de Biden, en su programa de gobierno, hay una prioridad con el tema venezolano. Es importante construir alianzas con los gobiernos democráticos del mundo y considerar el caso venezolano como un tema al que todos pueden aportar. En todo caso, la estrategia tiene que ir en la dirección de facilitar las condiciones de una negociación integral para que los ciudadanos puedan decidir y transitar este camino”.

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