Cómo la corrupción mató a David

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Escrito por: Santiago Rosas

J.M-de-los-RíosEntender como la corrupción afecta nuestra vida diaria no es cosa fácil. Sin embargo, tras visitar el Hospital de Niños J.M. De los Ríos y conversar con madres de la Asociación de Niños y Niñas con enfermedades Hematológicas, se entiende como la corrupción nos afecta gravemente hasta incluso causar la muerte de niños.

Este es el caso de David, paciente con leucemia, quien con apenas 14 años falleció el 6 de septiembre tras estar 4 días esperando por unas plaquetas (transfusión de sangre) y no recibirlas a tiempo. Su madre tuvo que recurrir a distintos hospitales, clínicas privadas y bancos de sangre para finalmente encontrar sangre, cuando ya era demasiado tarde.

El caso de David es uno de muchos. Las condiciones del JM de los Ríos cruza la frontera de lo aceptable para una facilidad médica, con condiciones sanitarias deplorables y un funcionamiento a una fracción de lo que alguna vez alcanzó. La madre de un joven con 18 años tratándose una talasemia mayor en el hospital nos relató cómo los días de lluvia las filtraciones –y en ocasiones las aguas negras- invaden la sala y limitan el funcionamiento del área de hematología.

Comision-Familia-Asamblea-Nacional-Veliz_NACIMA20121030_0141_3El área de hematología ha sido una de las más afectadas en los últimos 10 años, cuenta una de las madres que la reducción del personal médico ha sido drástica, pues han pasado de 12 hematólogos a 3 hematólogos, quienes deben ver entre 500 a 600 pacientes a mes. En caso de requerir hospitalización, los pacientes son remitidos al área de Emergencias y permanecen allí hasta que puedan ser llevados a una habitación. En el caso de los pacientes de hematología esto se convierte en preocupante ya que “ellos tienen el sistema inmunosuprimido, Ellos terminan contaminándose con cualquier otra cosa, los niños allí terminan muriendo de cualquier enfermedad menos la que tienen”.

“Aquí no se puede operar porque la lista es inmensa, no hay anestesiólogos y solo están funcionando 2 quirófanos y cuando uno se contamina, el otro colapsa por la demanda”. Tras tomar la Av. Vollmer en protesta, le fue asignado un anestesiólogo “prestado” a hematología, quien hace presencia los días miércoles para atender a los pacientes. Aún con la nueva incorporación, las carencias de personal e infraestructura siguen siendo notables y la razón: falta de presupuesto. Así lo refleja la circular en manos de las madres que integran de la Asociación donde se indica que no pueden contratar personal por falta de presupuesto.

Sudor y lágrimas. Sangre no hay 

“Mi hijo viene mensualmente al hospital y cada vez que viene tienen que hacerle una transfusión” Este es el testimonio de una de las madres, una de las muchas madres que requieren que sus hijos reciban transfusiones, aunque con la fortuna de que deben ser con periodicidad mensual y no semanal o diaria, como ocurre con otros pacientes.

Estas –literalmente indispensables- transfusiones dependen en gran medida del suministro que puedan recibir del Banco Municipal de Sangre, en condiciones similares al resto de los hospitales, con funcionamiento limitado y carencias significativas. Nos relata un familiar: “Vas al banco de sangre del hospital a pedir las plaquetas y si no tienes familiares que donen sangre no te dan las plaquetas. Yo tuve que donar sangre para que mi hijo recibiera una transfusión y mi sangre no sirve porque yo soy portadora de una enfermedad”

Las madres entrevistadas manifestaron su preocupación ante el eventual cierre del Banco de Sangre Municipal, por falta de reactivos y sangre. Esa misma tarde, el Banco anunció su cierre debido a que sus neveras dejaron de funcionar por los apagones sufridos y que la planta eléctrica del Banco no se encuentra en funcionamiento. Para los usuarios del JM de los Ríos esto constituye una carencia grave que los puede llevar a situaciones extremas e incluso terminales, como le sucediera a David.

Carencias mortales 

Las carencias del hospital se reflejan también en sus insumos, donde en muchos casos los propios pacientes deben comprar los insumos para tomar las vías o comprar las agujas para realizar la punción lumbar porque no hay en el hospital. Nos relata una madre de Guárico, que ante la falta tanto de anestesia cómo de anestesiólogos, las punciones lumbares (una inyección en la espalda que debe penetrar la columna para extraer una muestra de la médula) se deben realizar únicamente con anestesia local y los niños deben ser agarrados por 4 o 5 personas para inmovilizarlos y poder realizar el procedimiento sin complicaciones. Relatan los usuarios que han sido varios los casos que este precaria práctica ha llevado a complicaciones que terminan con los pacientes saliendo del quirófano peor a cómo entraron: con parálisis.

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Las carencias de insumos médicos se vuelven aún más críticas en el tema de los pacientes con necesidad de tratamientos radioactivos, donde “hay padres que han comprado quimios porque no hay y las quimios son costosas, se compran en dólares e incluso han tenido que salir a Colombia, una cajita que aquí costaba 50 bolívares allá se consigue en 60 y 70 dólares relató la Sra. Gina madre de un niño con leucemia “¿cómo hacen esos padres? Los que pueden lo hacen ¿y los que no?

Estas enfermedades suelen forzar a uno o más familiares del paciente a abandonar sus trabajos para el cuidado del paciente, lo que en ocasiones coloca en una situación económica frágil a las familias. La falta de insumos en una familia pobre puede significar una inevitable sumersión en más pobreza o en el deterioro de la salud del paciente, a veces hasta puntos sin retorno.

 ¿Dónde entra la corrupción? 

La negligencia está íntimamente relacionada con la corrupción y en el caso de los hospitales se vuelve más notorio. El presupuesto del Ministerio de Salud es de más de 24 mil millones de bolívares para 2013 (sin contar con lo aprobado por créditos adicionales). Sin embargo, ¿”no hay dinero para contratar un anestesiólogo”? ¿No se entregan divisas para los medicamentos?.

La corrupción se encuentra en la planta eléctrica que se compra a sobreprecio y no funciona, en las divisas asignadas pero que no se traducen en medicamentos y equipos. Se encuentra en la sangre que se vende fuera del sistema de bancos de sangre, en el dinero asignado para la construcción de un hospital que nunca se construyó o en el mantenimiento de todo el JM de los Ríos que nada más llegará –y parcialmente- a hematología.

La corrupción se encuentra en la poca transparencia del presupuesto nacional con los hospitales; en los 5 quirófanos que ya no funcionan, en los 9 médicos que se dejaron de contratar, en la anestesia que se dejó de comprar, en las grietas que contaminan las salas al llover.

La corrupción se lleva la vida de muchos niños como David, en los que se mueren por infecciones evitables, por falta de medicamentos, de anestesia y se queda en los recursos que están sobre el papel pero que faltan en el hospital.

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