Félix Seijas: “El gran protagonista de la nueva Venezuela será la sociedad civil”

Carta a Bachelet

Para el director de la encuestadora Delphos, los cambios a corto plazo en un país complicado como Venezuela generan inestabilidad. Considera necesario tender puentes para aumentar las probabilidades del inicio de una transición 

Transparencia Venezuela, 25 de septiembre de 2020. De acuerdo con los estudios de la encuestadora Delphos, cerca de 50% de los venezolanos estaba dispuesto a participar en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Pero esta cifra, según el fundador y director de la empresa, Félix Seijas, cayó estrepitosamente tras conocerse la decisión del bloque mayoritario de la oposición que lidera Juan Guaidó de no avalar el proceso que catalogaron como una “farsa electoral”. “En estos momentos no llega a 30% del padrón electoral dispuesto a participar, y la mayoría corresponde a la militancia del Psuv”, afirmó el estadístico y profesor universitario durante la entrevista que ofreció al periodista Pedro Pablo Peñaloza, conductor del programa “¿Para dónde vamos?” de Transparencia Venezuela.

Sin embargo, Seijas confesó que la fecha que más le preocupa no es el 6 de diciembre, sino el 5 de enero de 2021, cuando la coalición dominante dentro de la oposición liderada por Juan Guaidó y los partidos que le acompañan se encuentre ante una nueva Asamblea Nacional dominada por el chavismo. “Un escenario posible es que la oposición quede en pie, que mantenga el apoyo dentro y fuera del país, y que pueda reactivar la presión social. Al otro extremo, podría quedar una oposición en el exilio. Para mí vamos hacia una Venezuela donde la sociedad civil va a tener cada vez más protagonismo, más relevancia. Desde 2017 el ciudadano se empezó a tomar más en serio su participación. Es un proceso lento, pero está ocurriendo, no se ha detenido. El gran protagonista de la nueva Venezuela va a ser la sociedad civil, la que va a dictar pautas importantes a los políticos”.

Aunque los estudios de la encuestadora apuntan a que los ciudadanos preferirían una salida pacífica  que implique un cambio real  en sus condiciones de vida, Seijas no avizora estabilidad para Venezuela en el corto plazo. “El problema  es tan grande que es difícil que ocurran soluciones a corto plazo, y si ocurren lo más seguro es que no generen un país estable. Si queremos cambios y con estabilidad, tenemos que hablar del mediano plazo. El chavismo está ahí y probablemente estará ahí por mucho tiempo. Hay que tragarse algunos sapos y empezar a dar pasos hacia tender puentes y aumenta las posibilidades del inicio de una transición”. 

Chavismo en tiempos de pandemia

Pese a que las restricciones de movilización por la pandemia son solo “un reto más”, la encuestadora se mantiene activa con entrevistas en 55% de las zonas urbanas del país. Esas mediciones han permitido hacer valoraciones como el nivel de aceptación de Nicolás Maduro y del chavismo. “Como movimiento político, es decir, la idea del chavismo alcanza 40%. La explicación a este fenómeno es que la muerte de Hugo Chávez coincidió con la baja de los precios del petróleo y la caída de la producción. La gran crisis coincidió con la llegada de Maduro al poder. La gente asocia los problemas con Maduro y no con lo que significa el chavismo” 

No obstante, el porcentaje de personas que se reconocen como chavistas no llega a  30%, cifra que se puede dividir en dos bloques: 15% que es el chavismo duro y otro 15% de chavismo crítico. “Maduro como dirigente, como administrador, coindice con el chavismo duro y mantiene entre 15% y 20% del apoyo estructural del chavismo que se ha mantenido en el tiempo y se va a seguir manteniendo”. 

Por otra parte, Seijas aclara que ese 40% del ideal que el chavismo representa hay que reducirlo a 28%. “Eso significa que hay un 12% que cree que la idea de Chávez pudiera concretarse, pero quienes quedaron no las pueden concretar. Estos son los que no se ubican en ningún grupo y algunos de ellos pudiera haber pasado a lo que se denomina una oposición light. Ese 15% tiene muchos años militando en un movimiento personalista, están acostumbrados a una dinámica vertical”.

Sobre líderes “presidenciales” en el oficialismo, Seijas considera que no hay ninguna que se destaque, aunque existen figuras con cierto potencial como Héctor Rodríguez y Rafael Lacava. “Dentro del chavismo, la sucesión a Nicolás Maduro es complicada porque Chávez en vida lo invistió. En números estamos hablando de Maduro y lo demás prácticamente no aparece”. 

Destacó que en este momento Maduro pudiese tener 18% de confianza, cifra astronómica para los estándares internacionales. “El problema es que el 82% restante no solo no le tiene confianza sino que está dispuesto a salir a la calle a caminar kilómetros, a protestar y a correr riesgos, porque la vehemencia, la fuerza con la que se le oponen es bastante grande. Eso mismo ocurre con Diosdado Cabello, quien tiene sus seguidores, pero es visto con desconfianza dentro del propio chavismo, donde se le ve como una figura agresiva y al venezolano, en su mayoría, no le gusta la violencia”.

Oposición en sube y baja 

Seijas explicó que hay un fenómeno mundial del cual no escapa Venezuela, en el que las personas no se guían tanto por líderes sino por sus ideas y deseos. “Capriles fue un gran líder en la oposición porque ganó unas primarias y porque hubo unos mecanismos que lo llevaron a asumir ese liderazgo. Igualmente, los números de Henry Ramos Allup subieron en su primer año como presidente de la Asamblea Nacional. Lo mismo ocurrió con Guaidó, quien pasó de ser una persona desconocida en el país, a tener entre 60% y 65% de apoyo. Todos estaban en una plataforma, un esquema que los llevaba a ser esa figura. Las personas le son fieles a sus ideas, en consecuencia, le dan su apoyo quien represente la posibilidad de materializar esos deseos. Lo mismo pasa con el bloque opositor, por eso baja y sube los números con tanta facilidad. En estos momentos la gente siente a una oposición muy dispersa, una oposición que no está unida, entonces la sensación de incertidumbre aumenta”. 

Respecto al nivel de aceptación de Juan Guaidó, Seijas sostuvo que aunque pasó de tener 65% en marzo de 2019  a ubicarse en 25%, sigue siendo el principal referente de la oposición, porque hay un mecanismo que lo llevó a serlo: la presidencia del Parlamento. “Esto no se puede confundir con la medida sobre sus atributos como persona, que también ha bajado pero están bien. Puede subir rápidamente si vuelve a crear conexión con la gente y la confianza de lograr el cambio. El resto de los líderes están alrededor de 10% todos. Para que esa persona pase a ser un líder necesita esa plataforma aceptada, un piso legal”.

Menú de salidas

El director de Delphos reiteró que la gran mayoría de los venezolanos desearía una salida pacífica, pero existe la sensación de que esa vía está completamente cerrada. “Lo hemos analizado en estudios cualitativos. Las personas quieren elecciones que signifiquen la posibilidad de un cambio en sus condiciones de vida. Es obvio que una elección presidencial se asocia con un cambio político, pues es la figura máxima de un país de régimen presidencialista. En la medida que bajamos a otro tipo de elecciones como gobernadores, alcalde, parlamentarios esa idea se aleja y entonces hay que hacer un trabajo para asociarla. Lo mismo ocurre con la posibilidad de un referendo”.

Con respecto a un cambio rápido, mediante una salida negociada, dijo que aunque muchos no estén de acuerdo, a la mayoría le importa poco si el cambio ocurre dentro de la oposición, dentro del chavismo o por una intervención internacional. “La gente lo que quiere es que ocurre algo que cambie sus condiciones de vida. Hablamos de gente que no tiene para comer, de niños desnutridos, de realidades muy crudas. Las salidas negociadas son muy atractivas porque no son traumáticas”. 

Señaló que en medio de la incertidumbre se ha comenzado a hablar de otras alternativas ante el venidero proceso comicial. “Existen las dos posiciones: los que quieren participar en algo que no sea un show, con condiciones; y quienes irían aún sin condiciones, pero con alguien dispuesto a defender los votos. Este último grupo fue el que se desactivó después del anuncio de no participación de la oposición”.  

Por último, está la opción de una intervención militar extranjera, sobre la cual dijo que es muy poca la gente que la apoya. “El asunto es que en la medida que las salidas pacíficas se ven menos posibles, la gente ve con otros ojos esta salida. La posición al respecto tiene varios niveles. Quienes la aceptarían porque no ven otra opción ya son poco más del 20%”.

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