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En la presentación de su memoria y cuenta, el 15 de enero de 2014, el presidente Nicolás Maduro utilizó 24.526 palabras para ofrecer a los venezolanos el balance de su primer año de gestión. En medio de aquel profuso mar de sílabas, el Jefe de Estado solo empleó el término “corrupción” en tres oportunidades. En cambio, el vocablo “socialista” fue mencionado 30 veces en aquella intervención que se extendió por cuatro horas.

 

“El Gobierno Bolivariano no podrá mantener en el tiempo y el espacio todas sus acciones, contra la corrupción y la guerra económica, por ejemplo, si una nueva subjetividad no se impone desde la conciencia personal de todos los que habitamos en este país, a modo de erigir una conciencia colectiva, desde la cual contrarrestemos todos los males, con los que se pretende doblegar a todo un pueblo, no necesariamente convirtiéndonos todos en policías o inspectores, no, sino transformando y transustanciando nuestra realidad en la misma medida que nos apropiamos de la misma”, expresó Maduro, apelando a la necesidad de fomentar nuevos valores en la sociedad.

 

Frente a los diputados a la Asamblea Nacional, el mandatario insistió en que su Gobierno combatía una “guerra económica” impulsada por la oposición y los empresarios. Sin embargo, reconoció que esa supuesta conspiración contaba con la colaboración de elementos de la burocracia chavista. “Digamos entonces que en el origen de la guerra económica está una relación de complicidad, existe una relación de complicidad entre la burguesía parasitaria y el funcionariado corrupto. Especulación, acaparamiento y desabastecimiento inducido son apenas sus caretas más visibles”, aseveró.

 

A un año de aquella exposición, las cifras oficiales muestran una economía en recesión, con una tasa de inflación que superó 60% en 2014 y a las puertas de los supermercados pueden verse largas colas de personas buscando los productos básicos, que registran picos históricos de escasez.

 

Ahora que el Presidente rendirá su informe de gestión sobre todo lo hecho en 2014, habría que preguntarle qué dispuso en este lapso para sentar las bases de esa “nueva subjetividad”, sin la cual admitió que la lucha anticorrupción no podrá mantenerse en el tiempo, y qué pasó con el “funcionariado corrupto” al que señaló entre los principales responsables de la crisis económica que azota a la nación.

 

Maduro también aceptó que el “Estado nacional bolivariano (…) no ha alcanzado la eficiencia necesaria para cerrarle los caminos a los que viven de la apropiación de dólares baratos”. Posteriormente, anunció la disolución de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) y la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), al frente del cual designó a Alejandro Fleming. “Vamos a mantener el dólar de la República a 6,30 durante todo este año y varios, bastante tiempo hacia delante”, prometió.

 

Fleming no duró ni un año en el cargo, al ser removido por Maduro el 4 de enero pasado, el desempeño del Cencoex ha sido cuestionado públicamente, la moneda se devaluó, el dólar paralelo sigue golpeando la economía venezolana y nadie explicó lo ocurrido en Cadivi.

 

Partiendo de este escenario, la afirmación del Presidente podría convertirse en una pregunta a su gestión: ¿Por qué el “Estado nacional bolivariano” no ha alcanzado aún la eficiencia necesaria para cerrarle los caminos a los que viven de la apropiación de dólares baratos? ¿Quién controla esos caminos? ¿Tienen distintos peajes para llegar a las divisas preferenciales?

 

Antes que hablar de los planes y proyectos a futuro, la presentación de la memoria y cuenta debe servir –de acuerdo con lo establecido en el artículo 237 de la Constitución- para que el Jefe de Estado brinde detalles sobre “los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión durante el año inmediatamente anterior”. Este miércoles 21 de enero, Maduro tiene la obligación de explicarle a los venezolanos qué hizo en 2014 para enfrentar la corrupción enquistada en su Gobierno.

 

Los ciudadanos tienen derecho a saber por qué –según el último reporte del Observatorio Venezolano de la Violencia- el número de homicidios alcanzó los 24.980 en 2014, pese al despliegue de nuevos planes e inversiones en materia de seguridad. Igualmente, requieren conocer el destino y manejo de los recursos destinados a disminuir la crónica crisis hospitalaria, el estado de las empresas nacionalizadas, las razones de la caída del aparato productivo nacional y la reaparición de epidemias que ya se creían superadas.

 

En síntesis, Maduro debe responder al país dónde está el presupuesto de más de 1 billón de bolívares que administró en 2014, y precisar por qué en lugar de disminuir, los problemas que afectan la calidad de vida de los venezolanos han aumentado tanto como las colas que abundan en las calles en búsqueda de los bienes esenciales.

 

Transparencia Venezuela

20 de enero de 2015

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