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Sindicato Automotor: Transporte público de Lara se declaró en quiebra

En Lara el transporte público desaparece poco a poco

 

Más de 5.400 unidades de transporte han dejado de prestar servicio por falta de repuestos o por considerar que genera poca rentabilidad

Foto cortesía: Periódico de Lara

Depender del transporte público en Venezuela es un verdadero calvario. Lo evidencian, entre otras cosas, las paradas abarrotadas de usuarios en las horas pico y el hecho de que las personas se arriesgan a abordar cualquier tipo de medio de transporte a falta de suficientes unidades adecuadas para movilizarse entre sus casas y lugares de trabajo.

Pero la crisis no solo afecta a los usuarios; el problema también tiene en jaque al gremio automotor, que ha declarado al sistema de transporte público en “paro técnico” por la cantidad de unidades que están fuera de circulación debido a la falta de repuestos, y a medida que la inflación aumenta, también lo hacen los precios de los autopartes y de las tárifas del pasaje urbano, generandose un descontrol que contribuye con el deterioro prolongado de la calidad de vida de los ciudadanos.

El secretario general del Sindicato Automotor del Estado Lara, Geovanny Peroza, asegura que el transporte público en la entidad está en “quiebra”, y va desapareciendo poco a poco.  De 7.800 unidades afiliadas, más de 70% está fuera de circulación, es decir, en promedio solo están circulando 2.340 unidades.

“En verdad, la situación económica no nos da para seguir prestando el servicio,  y eso lo pueden notar en las paradas, lo pueden notar a toda hora, cómo la gente tiene que echar carreras en todas partes porque no consiguen transporte colectivo. No sabemos con cuántas unidades vamos a llegar al mes de diciembre, ni cómo vamos a comenzar el 2018, alertó Peroza.

Descontrol en el precio del pasaje urbano

Desde el primero de noviembre, los transportistas decidieron cobrar el pasaje mínimo en 700 Bs; la decisión fue tomada tras una reunión con la Federación Nacional de Transporte y representantes del gobierno nacional en Caracas según Geovanny Peroza. Sin embargo, este precio no fue oficializado en Gaceta por la alcaldía de Iribarren, que solo reconoce el cobro de 500 bolívares.

La gaceta vigente relacionada con el precio del pasaje, fue aprobada por el ex alcalde Alfredo Ramos y en ella se establece que el pasaje mínimo es de Bs. 300. La actual alcaldesa encargada, Teresa Linarez, no ha logrado un acuerdo con los transportistas, y éstos, según las horas y el número de unidades disponibles, fijan discrecionalmente el pasaje mínimo.

El director de la Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito Terrestre (AMTT), Lino Rodríguez, expresó que ante esta situación han aplicado una serie de sanciones que consiste en imponer multas y retener el vehículo por un lapso de 48 horas.

Ellos tienen dos opciones: o corren o se encaraman. Aquí en el estado Lara llegó el gobierno bolivariano para poner fin a todas esas mafias del transporte”, amenazó Rodriguez al expresar que no iban a reconocer una tarifa en Bs. 700  hasta que el Ministerio del Transporte la autorizara.

El 30 de noviembre  el ´pasaje corto´ valía Bs. 700 y el ´largo´ Bs. 1.200. 24 horas después, el 1° de diciembre, costaba Bs. 1.000 y 1.500, respectivamente.

Más de 50% del salario de una persona puede ser gastado en transporte

La señora Rosa Parra es habitante del barrio La Cruz en el sector Río Claro -al sur de la ciudad de Barquisimeto-. Trabaja como doméstica en dos casas de familia, una ubicada en el este de la ciudad y otra en Cabudare. Gana por jornada Bs. 15.000 y debido a que debe tomar cuatro transportes para ir y venir de su trabajo, gasta a diario 8.400 bolívares, es decir, 56% de su salario.

“He pensado en dejar de trabajar, porque ya la situación no se aguanta. Últimamente he tenido que optar por quedarme a dormir en las casas donde trabajo para que me quede algo de dinero para comprar alimentos…la otra opción para movilizarme es tomar el Transbarca que solo me cobra 200 bolívares”, comentó.

La entrevista a la señora Rosa fue hecha a las 9 de la noche, después de que pasara cinco horas en la parada de Transbarca, unidad que nunca llegó. Relató que a las 8 de la noche tuvo que abordar un vehículo de carga pesada, ir en la parte de atrás, hacinada, ante el temor de que se hiciera más tarde y la delincuencia tomara la avenida Vargas con carrera 18.

“Hace dos días se formó un tiroteo cerca de la parada, yo andaba con mi hijo, uno arriesga su vida actualmente en esas colas”, relató la señora Rosa, destacando además que en esos camiones, se montan por igual adultos mayores, personas con discapacidad y mujeres embarazadas, porque la crisis en el sector transporte no discrimina.

“En Rio Claro solo están trabajando cinco autobuses, los demás dejaron de prestar servicio por falta de repuestos o cambiaron de ruta porque dicen que la vía es muy mala, por la cantidad de huecos y curvas que tiene. Por eso del transporte se están encargando los que manejan camiones y los mototaxistas, pero estos últimos cobran muy caro”, precisó.

La Sra. Rosa debe levantarse a las cuatro de la mañana, salir de su hogar a las 5:30, caminar más de un kilometro hasta la parada, y aún así va llegando al centro de Barquisimeto a las 9:30 de la mañana. Para retornar a su hogar comienza a hacer cola desde las 5 de la tarde y casi siempre llega a las 9 de la noche.

Su comadre y vecina, Alina, ha comenzado a vivir el círculo perverso de no poder llegar al trabajo por falta de transporte, ver disminuir sus ingresos y, como resultado, no poder pagar el transporte –aunque haya- por no disponer de recursos para viajar.

Pero esta realidad que viven estas dos mujeres trabajadoras de lunes a viernes, también la padecen usuarios que habitan en otras comunidades, como Paúl Peraza, trabajador de una empresa privada, quien relató que debe tomar el transporte público a diario después de las 9 de la noche y las tarifas hacia el sector El Manzano son incrementadas cada media hora que avanza la noche. Precisó que ha llegado a esperar en la parada hasta las 11:30 de la noche y le han cobrado hasta 10 mil bolívares a esa hora.

Aquellos que viven en El Cercado y en el sector El Ujano, al noreste de Barquisimeto, deben abordar una unidad de Ruta 12, y esperan un promedio de 4 horas en la tarde para poder retornar a sus casas.

“No tenemos rutas para El Cercado, y es un problema por todas partes porque los enfermos hay que sacarlos a pie porque no hay rutas. Es un pésimo servicio”, denunció Ana Pastora Vasquez una señora de la tercera edad.

Por su parte, Mayerlin Soto, una joven que también vive en El Cercado considera que los transportistas hacen tiempo en las paradas para poder cobrar el pasaje más costoso a avanzadas horas de la noche.

“De paso que prestan un mal servicio porque no se meten para los sectores de Chirgua Uno, Dos y Tres, entonces te quieren cobrar más de mil bolívares y si no le pagas lo que te dicen es que te tienes que bajar, porque maltratan a los pasajeros”, expresó.

Los usuarios del municipio Palavecino también denunciaron la situación que padecen, esta ruta es considera larga, por lo que un pasaje puede llegar a costar entre 1.200 y 1.500 bolívares de lunes a viernes.

“Hay problemas con todo, ahora se le suma la falta de efectivo. Aunado a eso uno tiene que ir parado como animales para poderse ir, expresó Olga Torres.

Viajar entre la Piedad Norte (Palavecino) y el centro de Barquisimeto puede tomar unas dos horas o más en las horas pico. La falta de unidades se agrava con el incremento en el número de usuarios que deben recurrir al transporte público por haber dejado de usar sus vehículos particulares debido a desperfectos, falta de repuestos o venta obligada.

Parada Transbarca.
Foto cortesía: Radio Fe y Alegria.

Transportistas no respetan el pasaje preferencial

La situación también perjudica a los estudiantes y a las personas de la tercera edad, a quienes los transportistas cobran pasaje a pesar de que poseen y muestran un carnet que señala que deben ser exonerados.

“Cada día aumenta el pasaje pero los carros no salen, yo tenía clases a las siete de la mañana, salí a las 6 de la mañana de mi casa y llegue a la universidad a las 8:30. No respetan el carnet estudiantil, puedes mostrarlo pero los conductores dicen que si no pagas completo no te llevan”, expresó Gabriel Lovera estudiante de ingeniería de la UCLA, quien habita en la urbanización Valle Hondo en Palavecino y debe gastar más de 20 mil bolívares semanalmente para trasladarse.

Situación similar ocurre con Guillermina Oropeza, una señora de 65 años quien denunció que ella cancela medio pasaje cuando se traslada de Cabudare Centro a Barquisimeto, pero algunos conductores le exigen el pasaje completo a pesar de su edad y de portar su carnet emitido por la Alcaldía de Palavecino.

Para las personas con discapacidad, la vida cotidiana se ha vuelto un verdadero calvario, tal como lo relata Tania, que usa muletas por un accidente sufrido hace unos años: “No hay consideración, ni de la gente ni de los choferes. Los que esperan se abalanzan cuando llega la unidad sin mirar que uno está allí y dos veces me han tumbado; los choferes arrancan sin que yo haya podido subir hasta un espacio seguro, y difícilmente alguien te ayuda con un asiento. Hay días en que me pongo brava, pero otros siento mucha tristeza”.

El secretario general del Sindicato Automotor, Geovanny Peroza, informó que no están en capacidad de prestar el servicio como antes, por eso no están aceptando el pasaje preferencial.

Comentó que el Gobierno les adeuda cifras millonarias por el subsidio del pasaje estudiantil.

“De la noche a la mañana el gobierno eliminó el lector de la tarjeta inteligente, y ahora lo único que nos paga son 80.000 bolívares al mes por concepto de subsidio. Eso apenas cubre unos 10 estudiantes. Nosotros no estamos en capacidad de cargar a los estudiantes gratis ni a la gente de la tercera edad” dijo aclaró Peraza.

Autopartes a dólar negro

Peraza también hizo mención a los costos de las autopartes y repuestos. Un caucho puede costar en el marcado entre 4.5 millones de bolívares y 10 millones dependiendo de la marca; un litro de aceite alrededor de 120 mil bolívares y una batería cuesta en promedio entre Bs. 1.500.000 y Bs. 2.000.000. Por tal motivo cuando a una unidad de transporte se le explota un caucho, es muy probable que deje de circular por un buen tiempo.

Asimismo hizo mención a la falta de gasoil que se vive desde hace una semana en el estado Lara. Los transportistas deben hacer largas colas en las estaciones de servicios para abastecerse con este combustible, de allí también deriva la afectación del servicio.

El presidente de la Cámara de Importadores de Repuestos y Autopartes del Estado Lara, Elías Besis, explicó que el sector no recibe divisas oficiales por parte del gobierno Nacional desde hace tres años, por lo que todo lo que se consigue en el país es adquirido a precio de dólar negro.

En este momento, los distribuidores de repuestos ya están cerrando el despacho hasta enero. “Yo ahorita no saco nada, porque no tengo ni idea de cuánto voy a necesitar para reponer lo que venda. La única forma es que me den dólares, porque uno tiene que cubrirse; si no, vamos a terminar cerrando y va a ser peor”, comentan los dueños de una venta de repuestos ubicada en la carrera 17.

Proveduría sin insumo

Aunque intentamos comunicarnos con el director de la Proveduría del estado Lara, no obtuvimos respuesta a la solicitud; extraoficialmente se conoció que Nelson Torcate fue removido de ese cargo.

En la actualidad no hay cifras oficiales sobre el numero de autopartes que es vendido a precios regulados por estos organismos del Estado, sin embargo, Peroza comentó que los operativos especiales suelen hacerse cada 8 meses, y el número de insumos que destinan para el sindicato automotor es muy inferior a la demanda.

“De 7.800 unidades que requieren cauchos y baterías solo nos venden 200, eso no resuelve el problema en el sector, las provedurías se han convertido en un nido de mentiras”, precisó.

Inseguridad en aumento

Los transportistas denunciaron también los robos y secuestros que se registran en sus unidades. En lo que va de año han secuestrado a 6 transportistas en Lara, el último fue el señor Adam Ramos, trabajador de la línea Ruta 9.

Relató que hace tres semanas lo secuestraron tres sujetos a las seis de la mañana saliendo de la sede de la línea en la Avenida Libertador con 29, lo trasladaron amenazado con armas de fuego hasta el sector Carorita en la Circunvalación Norte, lo golpearon y posteriormente los antisociales procedieron a desvalijar el vehículo.

Logré huir, pedir ayuda y llamar a la policía, pero me respondieron que no tenian unidades ni contaban con los funcionarios para trasladarse a rescatar el autobús”, expresó entre lamentos Ramos, pues los delincuentes se llevaron el motor de su vehículo, la batería, el alternador, arranque, radiador, los asientos y le partieron todos los vidrios a la unidad.

Los pasajeros también son asaltados y despojados de sus pertenencias, sobre todo teléfonos, pues la falta de efectivo hace que los antisociales busquen otro tipo de artículos con los cuales armar el botín del día. Los alimentos no escapan a este asedio, muchos usuarios son despojados en paradas y en las unidades de sus bolsas de compras.

Los larenses exigen a las autoridades del estado Lara incrementar las medidas de seguridad, han convocado reuniones con el nuevo director de la policia regional y con funcionarios militares, así como con la gobernadora del Estado Lara, Carmen Meléndez, pero hasta los momentos no han recibido respuestas.

Cada día, el ciudadano de Lara comienza la jornada enfrentando la primera de las muchas dificultades que encontrará antes de volver a su hogar nuevamente: el transporte público, que lejos de constituir una solución, se ha convertido en un verdadero problema que consume, cada vez con mayor voracidad, tiempo, esfuerzo y recursos de nuestra gente.

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