De la novel pasión fotográfica a la experiencia consolidada

Activismo, Captúralos, Integridad

Transparencia Venezuela, 4 de marzo de 2020. “Pantomima política”, una fotografía que muestra a un votante amenazado de muerte con un arma de fuego frente a la urna electoral, obtuvo el primer lugar en “Captúralos: Concurso de Fotografía sobre la corrupción en Venezuela”. Su autora es Alanis Sánchez, una chica, bachiller, de 18 años de edad.

Después de dar a conocer los resultados del concurso, los ganadores hablaron un poco más sobre lo que los inspiró a la hora de postularse y cómo concibieron su propuesta. 

Una de las sorpresas de la competencia fue justamente que una muchacha, de Barquisimeto, estado Lara, apenas saliendo de sus estudios de secundaria, mostrara una interpretación certera de un hecho tan grave como es la corrupción electoral, lo que le permitió obtener el primer premio del concurso.

“La pantomima nos rodea, la pantomima está aquí. Venezuela es en sí una pantomima política. Nos ha afectado a todos, lo sigue haciendo, es la causa de tantos problemas, de tanta injusticia”. Este fue el texto que escribió Alanis y que acompañó su obra al momento de postularla.

La historia detrás de la foto

La joven relató que, cuando le comentaron sobre ese concurso, empezó a estudiar las posibles situaciones de corrupción que desde hace años lamentablemente se viven en el país. 

“El voto es una de las que tiene más representación en la realidad venezolana”, afirmó. 

“Como muchos, no tuve la oportunidad de crecer en un país justamente libre en diversos aspectos, y creo que esta imagen representa perfectamente el origen de todo este contexto caótico”, dijo.

Los CLAP llegaron ya

Otra de las gratas sorpresas es que el segundo premio correspondió a una fotografía – titulada “El CLAP de cada día”- que fue concebida y elaborada por un equipo de tres fotoperiodistas bajo el pseudónimo Bangclub: Tairy Gamboa (24 años), Luis Morillo (26) y Nicola Rocco (53).

“La corruptela con las cajas de los CLAP va desde miembros de la comunidad hasta altos puestos en el Gobierno, e inclusive trasciende fronteras. Millones (Bs y dólares) pasan de una mano a otra mientras el ciudadano lleva la mayor carga, recibiendo (cuando sucede) cada vez menos productos alimenticios”, escribieron en el formulario de postulación.

La historia detrás de la foto

Los autores, que decidieron trabajar sobre los CLAP porque consideran a este programa social uno de los más corruptos, habían pensado esa foto de otra manera. Habían puesto a Luis Morillo cargando tres cajas, y sobre las cajas estaba Nicola Rocco sentado, pero no les funcionó como composición y se veía forzada. Decidieron reestructurarla, explica Morillo, y llegaron al concepto ganador del segundo premio: Un jíbaro con cabeza de CLAP recibiendo dinero por debajo de cuerda y un flaco cargando su caja. 

El disparo de cámara lo hizo Tairy Gamboa, técnico superior universitario en Ciencias Audiovisuales y Fotografía. Trabaja como reportera gráfica en el portal Crónica Uno, al igual que Luis Morillo.

Tairy siempre ha escuchado sobre la corrupción en la venta de alimentos a precios regulados a través de los CLAP, “porque los Consejos Comunales tienen un chanchullo y se quedan con algo. Se aprovechan de los más vulnerables”. 

Odebretch, los reales que se perdieron

De Gerardo Andrés Lisi, de 18 años, con la fotografía “Los riales perdidos”, es el tercer premio de “Captúralos”. Mientras espera para entrar en la escuela de Comunicación en la Universidad Católica Andrés Bello, hace lo que le encanta desde que tuvo su primer teléfono con cámara: hacer fotos. “Quisiera hacerlo el resto de mi vida”. Además, trabaja en una oficina de tecnología. 

Su obra es una “representación del desfalco que realizó el conglomerado de negocios Odebrecht a Venezuela y buena parte de América Latina, mediante fraude e inflación de costes de infraestructura, junto a políticos corruptos”. Así describió su foto.

La historia detrás de la foto

“Respecto a la idea, el chispazo fue inmediato”, dice este joven. 

“Al leer que el tema era la corrupción, pensé en entes de Gobierno y funcionarios (razones aparte). Odebrecht es un hito de la corrupción en Latinoamérica, y, tras pensar en una fotografía que pudiese hacer sin poner en riesgo mi vida, mi cámara o la libertad, se me ocurrió esta”, manifestó.

Reconocimiento a cuatro enfoques 

Cuatro menciones honoríficas forman parte del conjunto de fotos distinguidas por el jurado. “Sextorsión: Otra forma de corrupción”, de Luis Manuel Da Silva. “Podredumbre”, de Luis Bellorín.  Niño no escolarizado”, de Daniel Hernández. Y, “¿Venezuela ayuda a la corrupción?”, de Lucas Molet.

El abuso de poder, pero esta vez enfocado en cómo es usado en contra de la mujer. Lo que quise mostrar con esta fotografía es la manera en la que profesores pueden abusar del poder que tienen, para extorsionar a sus alumnos, más frecuentemente a las mujeres, donde a cambio de favores sexuales éste les asegura que aprobarán su materia”, escribió Luis Manuel sobre su foto, “Sextorsión: Otra forma de corrupción”.

Da Silva es un joven de 24 años y es oriundo de Ortiz, estado Guárico. Comentó que las lámparas que usó para captar la imagen fueron “improvisadas” y que tanto la chica que sirvió de modelo, vestida con uniforme escolar, como el hombre que representó al profesor abusador, son sus vecinos.

La historia detrás de la foto

Luis Manuel Da Silva cuenta que una compañera de clases en la universidad, pasó por una situación similar a la de la foto, lo que lo impulsó a investigar sobre el tema.  Pero había una gran diferencia entre la imagen y la realidad: su amiga quedó embarazada del profesor abusador. 

Ella no lo sabía y, en una fiesta, tras varias horas de bailar, tuvo un aborto espontáneo y el bebé murió. Al día siguiente casi la llevaron detenida y a una semana después abandonó sus estudios. “Me hacía mucha ilusión contar esta historia y tras investigar un poco más me di cuenta de que esto no fue un caso aislado. Esto sucede más frecuentemente en el país de lo que imaginamos. En la corrupción contra la mujer comúnmente su cuerpo es usado como moneda de cambio y existen muchas situaciones diferentes donde se puede presentar esta forma de corrupción”.

La fotografía “Podredumbre”, de Luis Bellorín, está acompañada de una leyenda poderosa: “Mercader de la desgracia. Traficante de la necesidad. Diariamente se pasea buscando a quién hincarle sus dientes. Buscando llenar su bolsa, paseándose frente a una justicia indolente y cómplice y una indiferente autoridad militar. Huele a la podredumbre que lo rodea, pero él huele a perfume francés”.

Y no es para menos, porque este margariteño criado en Caracas, de 51 es abogado de profesión y fotógrafo formado en Roberto Mata Taller de fotografía desde hace siete años cuando comenzó sus estudios. Desde que Bellorín descubrió la fotografía se le convirtió en una pasión. Suele hacer retratos de personas comunes. Le cuesta lo urbano. Le gustan los pueblos, las fiestas tradicionales. 

La historia detrás de la foto

Contó que un domingo por la mañana estaba haciendo una sesión de fotos, porque como abogado el tema de la justicia le es sensible. Y cuando había hecho siete fotos pasó un hombre y le preguntó qué hacía allí. Él respondió que estaba tomando fotos. El hombre le preguntó, impaciente, para qué medio trabajaba. Bellorín le explicó que no trabajaba para ninguno, que estaba haciendo esas fotos por cuenta propia. Este tipo, que era cualquier ciudadano que pasaba por ahí, le gritó que iba a llamar a un Guardia Nacional. Tuvo que salir corriendo de allí junto a quienes lo acompañaban.  La foto que obtuvo mención honorífica en el concurso es una de las siete imágenes que guardaba desde ese entonces, hace ya tres años.

“Niño no escolarizado” es del fotógrafo de El Estímulo, Daniel Hernández, de 45 años. Es reportero gráfico desde hace casi dos décadas. Los primeros 17 años los pasó en el diario de circulación nacional Últimas Noticias, “antes de su decadencia” (se refiere a después de que medio de comunicación fue comprado por dueños desconocidos). 

En su formulario de postulación escribió como leyenda de su foto: “Es cada vez más frecuente la deserción de los niños de las escuelas venezolanas. Familias de pocos ingresos, mala planificación. Sin embargo, las escuelas públicas en su momento tuvieron el muy nombrado comedor escolar donde muchos niños se beneficiaban. Ahora cada vez son menos los niños favorecidos y muchos abandonan la escuela para trabajar o pasan a vivir en la calle. El ex presidente Hugo Chávez hablaba de programas para reintegrar a niños de la calle a la sociedad productiva, pero esto quedó muy lejos de ser cumplido”.

La historia detrás de la foto

La foto de Hernández es netamente documental. “La vi en la calle y luego estuve indagando por qué el niño estaba allí”, agregó.

Daniel Hernández, ilustrador y diseñador gráfico, además argumenta que “una de las cosas que nos ha traído la corrupción es la deserción”. Agrega que cuando tomó esa foto estaba haciendo un ensayo fotográfico sobre la infancia en situación de calle, la pobreza y niños que trabajan a temprana edad. 

Sobre el autor de “¿Venezuela ayuda a la corrupción?”, Lucas Molet, Transparencia Venezuela no ha podido obtener más información. No se le ha podido contactar al número que dejó en su formulario, correspondiente a Colombia. Pero por hilos sueltos en Internet, suponemos que anda haciendo fotos de refugiados venezolanos, en defensa de sus derechos humanos.

Sobre su foto, sabemos esto que escribió: 

“El 23 de febrero de 2019, en el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, manifestante venezolano entra a territorio venezolano durante el incendio de un camión con ayuda humanitaria”.

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