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Tres desviaciones que condenan a la Constituyente

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Plenipotenciaria pero, a la vez, disminuida. Sin lograr zafarse de la etiqueta de “fraudulenta”, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) no se ha convertido en el gran foro del debate nacional ni ha ofrecido respuestas efectivas a la crisis económica que sufre el país, tal como lo prometió el presidente Nicolás Maduro.

Utilizada por el chavismo como un arma para manipular el cronograma electoral a su antojo, agudizar la persecución política y terminar de sepultar al Parlamento, la Constituyente arrastra una falla de origen que ha ido agravándose con su desempeño. A continuación, se destacan tres desviaciones que condenan a este foro que es repudiado por las democracias de Occidente:

1.- La Constituyente es un árbol que nació torcido. Pasando por encima de la Carta Magna, el régimen chavista la impuso sin consultar la opinión del pueblo en referendo y luego convocó a unas elecciones que –en palabras del rector Luis Emilio Rondón – no respetaban “la proporcionalidad, la universalidad del voto ni la personalización del sufragio”. Si la celebración de esos comicios estuvo plagada de irregularidades, con menos auditorías, utilizando subregistros inventados y atentando contra el principio elemental de “1 elector, 1 voto”, la publicación de sus resultados terminó por empañar todo el proceso luego de que Smartmatic denunciara la “manipulación” de los datos finales ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral. Por todos estos hechos, la oposición y la comunidad internacional desconocen a la Constituyente y la consideran “fraudulenta” e “ilegítima”.

2.- A diferencia de la Asamblea Constituyente de Chávez, la de Maduro ha tenido varias aves de paso. En 1999, todos querían formar parte de la institución que redactaría la nueva Carta Magna y sentaría las bases para la construcción de la Venezuela del futuro. Ahora, destacadas figuras del chavismo ya partieron de ese foro y el tiempo no les alcanzó ni siquiera para calentar la silla. Así se han marchado Héctor Rodríguez, Carmen Meléndez, Víctor Clark, Miguel Rodríguez, Iris Varela y Aristóbulo Istúriz para instalarse en gobernaciones y ministerios. Jheyson Guzmán se separó para competir por la gobernación del estado Mérida y regresó tras ser derrotado. La directiva de 1999 mantuvo su composición durante todo el ejercicio, con el presidente Luis Miquilena, el primer vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, y el segundo vicepresidente, Isaías Rodríguez. En esta ocasión, la excancillerDelcy Rodríguez ocupó la silla del difunto Miquilena y, en principio, también fue escoltada por Istúriz y Rodríguez, pero a las pocas semanas los veteranos dirigentes fueron reemplazados por Tania Díaz y Elvis Amoroso. Integrada por centenares de desconocidos, la Constituyente ha ido perdiendo a sus figuras más relevantes.

3.- El artículo 347 de la Carta Magna señala que la Constituyente tiene como fines “transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. Hasta la fecha, nadie conoce ningún proyecto de texto fundamental, pero la Constituyente ya ha aprobado una serie de “leyes constitucionales” como la tristemente célebre “Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia”. Las normas en cuestión comparten dos características: todas provienen del palacio de Miraflores y son aprobadas de un solo golpe, por vía rápida. En el caso de las leyes sancionadas por el Parlamento, la Constitución vigente establece que “todo proyecto recibirá dos discusiones, en días diferentes”, y que el segundo debate se “realizará artículo por artículo”. La Constituyente omite todo este procedimiento, se desentiende de la consulta popular, aprueba leyes en una sola discusión general y su contenido solo se conoce cuando salen publicadas en Gaceta Oficial.

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