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Colapso del transporte público propicia el agravio contra las mujeres

Caracas, 28 de febrero de 2018.- Las mujeres sienten que el deterioro del transporte público afecta su integridad personal en mayor medida que los hombres, colocándolas en desventaja frente al drama que significa trasladarse en unidades deterioradas, escasas y que no ofrecen el mínimo de seguridad a los usuarios.

Una encuesta adelantada por Transparencia Venezuela a través de la red social Twitter a principios de 2018  evidenció que 61,9% considera que las fallas en el servicio que se presta hoy en día en Venezuela afecta por igual a hombres y mujeres. Sin embargo, al restringir la pregunta, 65,3% opinó que ellas se sienten más afectadas por las difíciles condiciones que deben afrontar a la hora de trasladarse.

Con esta consulta se buscó conocer cómo la cotidianidad de las mujeres  se ve afectada por el caos en que se ha convertido el traslado en transporte masivo, debido a factores que van desde políticas públicas erradas, hasta el proceso hiperinflacionario que elevó a precios inalcanzables los repuestos para los vehículos.

Cuando se consultó a las mujeres si ellas -o alguna persona cercana- han sido objeto de maltratos en el transporte público, 92% respondió de forma afirmativa.

Las ofensas verbales, de parte del conductor o de algún otro usuario, es la queja que  obtuvo más porcentaje (65,2%), mientras que más de la mitad (62, 8%) manifestó haber sido víctima de robo o hurto dentro de alguna unidad de transporte.

La consulta también reveló que 23,2% había sufrido alguna lesión física por el mal estado  de la unidad de transporte público, mientras que 18,9% reportó algún maltrato físico de parte del transportista  o algún otro usuario. De las mujeres consultadas, 17,1% manifestó que sufrió algún daño corporal por mal manejo del conductor o exceso de velocidad.

Sin embargo, se evidenció que 58,5% manifestó haber recibido un trato preferencial por el hecho de ser mujer, estar embarazada o ser una persona de la tercera edad, contra 41,5% que dijo lo contrario.

Penurias cotidianas

Transparencia Venezuela ha registrado en varias regiones del país  las penurias a las que se someten los venezolanos cuando usan el transporte público, que en algunas ocasiones ha implicado hasta pérdida de vidas por la inacción, malas políticas públicas y la discrecionalidad en torno al uso de los recursos destinados a garantizar un buen servicio.

No es de extrañar, entonces, que el 75,6% manifiesta que el servicio es muy malo, mientras que el resto de los encuestados lo considera malo 18,8% o regular 5,7%.

La mayoría 87,5% piensa que la inflación y la escasez– que dificulta la adquisición de repuestos, cauchos, baterías y otros repuestos- configura la principal causa de la crisis del transporte.

Otro 45,5%, estima que también contribuye con el caos  la pérdida de la capacidad adquisitiva de los transportistas, pues les impide renovar la flota de vehículos para prestar mejor servicio.

Los otros factores que, según la encuesta, inciden el deterioro del servicio son el incumplimiento del convenio del pasaje preferencial para estudiantes y tercera edad (24,4%), las fallas en la culminación de las obras del Metro (19, 9%), así como el control permanente del precio del pasaje mínimo (13,6%).

Entre los aspectos más críticos que tienen que vivir quienes dependen del transporte masivo, según los encuestados,  están el déficit de unidades (65,9%) y el mal estado de la vehículos (59,7%), así como la  inseguridad en el transporte (52,3%). También tendrían incidencia en la crisis, la falta de cultura de servicio (38,6%) y el  incumplimiento de horarios (17,6%).

El 30,9% de quienes respondieron la encuesta afirman que invierten cuatro horas de su día para trasladarse en transporte público, mientras que  29,7% estima que necesitan al menos dos horas para movilizarse durante una jornada. Solo 7,4 % dice que pasa menos de una hora en el transporte público.

Centenares de venezolanos dependen del transporte público en su  vida diaria. La consulta dejó ver, y la cotidianidad lo confirma, cómo el ir y venir del trabajo, las diligencias de todo tipo, las actividades de educación y deportes, llevar a los niños al colegio, son actividades que están condicionadas por la calidad del servicio que se presta a los ciudadanos.

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