La desnutrición mata a los niños guayaneses

Kenedy y Cleiber murieron este año por desnutrición. Junto con ellos, otros tres niños solo en la parroquia Chirica de San Félix. Joangelis, de 2 años, quedó ciega porque el déficit de vitamina A y carotenos afectó sus retinas. Esta semana tres pequeños fallecieron en el Pediátrico Menca de Leoni porque sus cuerpos no resistieron la falta de nutrientes.

El número de víctimas de la crisis alimentaria en el municipio Caroní supera los 40 infantes en lo que va del 2017. Orangelis, Santiago y Joelvis fueron los primeros bebés que murieron, apenas comenzando el año. Gilbert, Ángel, Edgarlis, Keiner y Auri también fallecieron por las mismas causas. Pero la lista es más larga.

El padre Carlos Ruiz, párroco de la iglesia San Martín de Porras en Brisas del Sur, San Félix, tiene datos alarmantes. Asegura que en los sectores populares de Ciudad Guayana las cifras de desnutrición llegan a 70%, siendo los pequeños los más afectados. “Los niños no están probando la leche, su alimentación se basa en yuca y sardinas”.

Entre los casos más dramáticos habla precisamente de los cinco niños que fallecieron en la parroquia Chirica este año y lo que resalta de estas historias es que en las actas de defunción sale reflejada la desnutrición severa y no patologías asociadas. “El hambre desgasta y es una muerte lenta porque va debilitando el organismo”.

Además, Ruiz afirma que 80% de los pacientes que están ingresando al Pediátrico Menca de Leoni, en San Félix, que también atiende casos del sur del estado Bolívar, presentan algún grado de desnutrición.

Vista al Sol, Cristóbal Colón, 25 de Marzo, 11 de Abril, Las Amazonas, Cambalache, Core 8, Los Monos y zonas rurales, son algunos de los sectores más afectados entre San Félix y Puerto Ordaz.

La doctora Dorcas Lyon, pediatra del Menca de Leoni, en el Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, no cuenta con cifras oficiales pero sabe muy bien que los casos han aumentado considerablemente durante este año. En porcentajes, habla de un aproximado de 60% en cuanto a casos leves o moderados y entre 15 y 20% en lo que respecta a desnutrición severa.

Haciendo una evaluación nacional, Lyon se atreve a decir que Bolívar es el estado que está en peor situación, porque también hay que considerar la proliferación de casos de enfermedades, incluyendo sarampión, paludismo y difteria, como consecuencia de la escasez de vacunas, pocas jornadas de fumigación, falta de higiene, entre otros factores.

De los casos más graves que ingresan al centro médico están los niños que llegan sin signos vitales, los que mueren a las horas de haber ingresado o los que logran sobrevivir solo hasta la mañana siguiente. Los lactantes con problemas de desnutrición son los que tienen más probabilidades  de morir, a diferencia de los niños en edad escolar que son un poco más fuertes. No obstante, ese no es un factor excluyente en la entidad.

La desnutrición infantil en Venezuela se ubicaba -en el primer trimestre de este año- en 11,4%, de acuerdo con cifras que maneja la organización humanitaria Cáritas de Venezuela y la Encuesta de Condiciones de Vida, pues el Gobierno se niega a publicar los índices oficiales. Este número está por encima del 10% que establece la Organización Mundial de la Salud para determinar que existe una crisis.

Menor rendimiento escolar

“Morir de hambre” es el peor escenario. Pero quienes padecen las consecuencias de cuadros menos severos de desnutrición también son víctimas. El padre Carlos Ruiz dice de escuelas cercanas a su parroquia le cuentan de niños que se desmayan en clases porque no tiene nada en el estómago.

Esto también lo ha escuchado profesora Luisa Pernalete, coordinadora del proyecto de ciudadania y paz de Fe y Alegría, quien explica que la falta de alimentos hace que los pequeños trabajen más lento y hasta se pongan de mal humor. “Letra con hambre no entra”, asegura la educadora.

Pernalete tiene una información adicional. Afirma que entre el 2016 y  2017 el transporte público y la comida se ubicaron como las dos principales causas de inasistencia en las instituciones educativas.

Aunque no cuenta con datos precisos, señala que ninguna escuela se escapa de esa realidad, de la “inasistencia por hambre”. Recuerda que antes podían focalizar los casos, pero que ahora la pregunta que se hacen es: ¿es que hay alguna que esté mejor?

Ayuda de todos lados

En medio de la tragedia, siempre hay alguien que tiende la mano y en este caso son varias las personas y organizaciones prestas a ayudar ante la indiferencia gubernamental.

En la parroquia Chirica de San Félix, por ejemplo, la iglesia, Cáritas parroquial y la Fundación Me Diste de Comer con sus comedores infantiles y Salud Para Guayana (Sapagua), también con el apoyo de venezolanos que viven en el exterior, hacen lo posible por colaborar con los niños.

El padre Carlos Ruiz recuerda que Sapagua atendía los casos de desnutrición con una papilla elaborada con trigo integral, arroz integral y azúcar morena, que daba muy buenos resultados. El problema es que ahora ninguno de esos ingredientes se consigue, lo que los obligó a utilizar fororo, “pero no es lo mismo”.

Mientras tanto, agradece a estudiantes, organizaciones, vecinos, grupos religiosos dentro y fuera del país que organizan recolectas de alimentos para ayudarlos.

La situación es dramática y la comida se ha convertido en el principal tema de conversación en todo momento y en todo lugar, en las colas de los bancos, en los consultorios médicos, en las reuniones familiares, en las escuelas y la conclusión de todos es la misma: “si las cosas siguen así, todos nos vamos a morir de hambre”.

La desnutrición mata a los niños guayaneses

Kenedy y Cleiber murieron este año por desnutrición. Junto con ellos, otros tres niños solo en la parroquia Chirica de San Félix. Joangelis, de 2 años, quedó ciega porque el déficit de vitamina A y carotenos afectó sus retinas. Esta semana tres pequeños fallecieron en el Pediátrico Menca de Leoni porque sus cuerpos no resistieron la falta de nutrientes.

El número de víctimas de la crisis alimentaria en el municipio Caroní supera los 40 infantes en lo que va del 2017. Orangelis, Santiago y Joelvis fueron los primeros bebés que murieron, apenas comenzando el año. Gilbert, Ángel, Edgarlis, Keiner y Auri también fallecieron por las mismas causas. Pero la lista es más larga.

El padre Carlos Ruiz, párroco de la iglesia San Martín de Porras en Brisas del Sur, San Félix, tiene datos alarmantes. Asegura que en los sectores populares de Ciudad Guayana las cifras de desnutrición llegan a 70%, siendo los pequeños los más afectados. “Los niños no están probando la leche, su alimentación se basa en yuca y sardinas”.

Entre los casos más dramáticos habla precisamente de los cinco niños que fallecieron en la parroquia Chirica este año y lo que resalta de estas historias es que en las actas de defunción sale reflejada la desnutrición severa y no patologías asociadas. “El hambre desgasta y es una muerte lenta porque va debilitando el organismo”.

Además, Ruiz afirma que 80% de los pacientes que están ingresando al Pediátrico Menca de Leoni, en San Félix, que también atiende casos del sur del estado Bolívar, presentan algún grado de desnutrición.

Vista al Sol, Cristóbal Colón, 25 de Marzo, 11 de Abril, Las Amazonas, Cambalache, Core 8, Los Monos y zonas rurales, son algunos de los sectores más afectados entre San Félix y Puerto Ordaz.

La doctora Dorcas Lyon, pediatra del Menca de Leoni, en el Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, no cuenta con cifras oficiales pero sabe muy bien que los casos han aumentado considerablemente durante este año. En porcentajes, habla de un aproximado de 60% en cuanto a casos leves o moderados y entre 15 y 20% en lo que respecta a desnutrición severa.

Haciendo una evaluación nacional, Lyon se atreve a decir que Bolívar es el estado que está en peor situación, porque también hay que considerar la proliferación de casos de enfermedades, incluyendo sarampión, paludismo y difteria, como consecuencia de la escasez de vacunas, pocas jornadas de fumigación, falta de higiene, entre otros factores.

De los casos más graves que ingresan al centro médico están los niños que llegan sin signos vitales, los que mueren a las horas de haber ingresado o los que logran sobrevivir solo hasta la mañana siguiente. Los lactantes con problemas de desnutrición son los que tienen más probabilidades  de morir, a diferencia de los niños en edad escolar que son un poco más fuertes. No obstante, ese no es un factor excluyente en la entidad.

La desnutrición infantil en Venezuela se ubicaba -en el primer trimestre de este año- en 11,4%, de acuerdo con cifras que maneja la organización humanitaria Cáritas de Venezuela y la Encuesta de Condiciones de Vida, pues el Gobierno se niega a publicar los índices oficiales. Este número está por encima del 10% que establece la Organización Mundial de la Salud para determinar que existe una crisis.

Menor rendimiento escolar

“Morir de hambre” es el peor escenario. Pero quienes padecen las consecuencias de cuadros menos severos de desnutrición también son víctimas. El padre Carlos Ruiz dice de escuelas cercanas a su parroquia le cuentan de niños que se desmayan en clases porque no tiene nada en el estómago.

Esto también lo ha escuchado profesora Luisa Pernalete, coordinadora del proyecto de ciudadania y paz de Fe y Alegría, quien explica que la falta de alimentos hace que los pequeños trabajen más lento y hasta se pongan de mal humor. “Letra con hambre no entra”, asegura la educadora.

Pernalete tiene una información adicional. Afirma que entre el 2016 y  2017 el transporte público y la comida se ubicaron como las dos principales causas de inasistencia en las instituciones educativas.

Aunque no cuenta con datos precisos, señala que ninguna escuela se escapa de esa realidad, de la “inasistencia por hambre”. Recuerda que antes podían focalizar los casos, pero que ahora la pregunta que se hacen es: ¿es que hay alguna que esté mejor?

Ayuda de todos lados

En medio de la tragedia, siempre hay alguien que tiende la mano y en este caso son varias las personas y organizaciones prestas a ayudar ante la indiferencia gubernamental.

En la parroquia Chirica de San Félix, por ejemplo, la iglesia, Cáritas parroquial y la Fundación Me Diste de Comer con sus comedores infantiles y Salud Para Guayana (Sapagua), también con el apoyo de venezolanos que viven en el exterior, hacen lo posible por colaborar con los niños.

El padre Carlos Ruiz recuerda que Sapagua atendía los casos de desnutrición con una papilla elaborada con trigo integral, arroz integral y azúcar morena, que daba muy buenos resultados. El problema es que ahora ninguno de esos ingredientes se consigue, lo que los obligó a utilizar fororo, “pero no es lo mismo”.

Mientras tanto, agradece a estudiantes, organizaciones, vecinos, grupos religiosos dentro y fuera del país que organizan recolectas de alimentos para ayudarlos.

La situación es dramática y la comida se ha convertido en el principal tema de conversación en todo momento y en todo lugar, en las colas de los bancos, en los consultorios médicos, en las reuniones familiares, en las escuelas y la conclusión de todos es la misma: “si las cosas siguen así, todos nos vamos a morir de hambre”.

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